La historia avanza, pero en zigzag. Por eso, lo impensable puede suceder y materializarse en una reencarnación de la autocracia. En la España actual, algunos creen que esa pesadilla ya ha llegado y que viven bajo “la dictadura bolivariana de Pedro Sánchez”. Pero, en realidad, los riesgos para la democracia proceden hoy del otro extremo del arco político; es decir, del populismo nacionalista y ultraconservador. La Hungría de Orban, la Turquía de Erdogan o los EE.UU. de Trump serían algunos ejemplos.¿Puede imponerse ese modelo en España, donde Vox, una formación decisiva en la construcción de mayorías conservadoras, propone, por ejemplo, ilegalizar partidos y suprimir las autonomías? Es decir, ¿pueden darse las condiciones electorales que hagan posible una ‘democradura’ en el Estado español? La respuesta reside en la magnitud del eventual derrumbe del Partido Socialista.La izquierda alternativa nunca tendría opciones de gobernar, ya que su techo virtual queda por debajo de los 100 escañosEl PSOE es la viga maestra de la alternancia en España. Sin el socialismo no hay relevo en el poder ni existe una alternativa viable desde la izquierda. Y si el desplome del Partido Socialista se viese acompañado de un avance correlativo de la derecha más dura, ese escenario de tierra quemada podría facilitar deslizamientos autoritarios. Una hipótesis verosímil si se atiende al catastrófico declive que ha sufrido el centroizquierda en otros países del mundo occidental. He aquí algunas proyecciones sobre el escenario español.Un resultado como el alemán o el francés daría a la derecha española la posibilidad de cambiar la Carta MagnaFRANCIA. La experiencia francesa, donde la extrema derecha lidera el voto conservador, refleja las consecuencias que supone la extinción del Partido Socialista como alternativa de gobierno. Ese vacío lo ha ocupado momentáneamente el frágil y heterogéneo centro liberal del presidente Emmanuel Macron, pero los ultras del antiguo Front National tienen muchas opciones de ganar las próximas presidenciales. Enfrente, la izquierda radical domina el espacio progresista, pero su techo electoral apenas supera el 20% del voto y suscita un rechazo del 70% de los franceses. La extrapolación de esa correlación en España situaría a Vox al frente de un Gobierno de coalición con el PP (que tampoco tendría opciones de armar una mayoría alternativa) y dejaría abierta la posibilidad de que la derecha impusiera una contrarreforma constitucional (ya que la suma de ambos grupos superaría con creces la mayoría de 3/5 de las Cámaras que requiere la Carta Magna). La principal opción de izquierdas (la radical) solo cosecharía un máximo de 60 diputados sobre los 350 del Congreso.ALEMANIA. En la extrapolación del caso alemán, la primera fuerza sería el PP, pero con solo 129 escaños, por lo que necesitaría los 81 diputados de Vox (el equivalente local de Alternative für Deutschland, que supera el 20% del voto) para sumar la mayoría absoluta (salvo una inverosímil große Koalition con un Partido Socialista dispuesto al harakiri definitivo). En este supuesto, la fragmentada izquierda reuniría en torno a un tercio de los escaños del Congreso. Y aunque el PSOE seguiría siendo la opción más votada del espacio progresista, lograría apenas un 16% de los sufragios y 62 diputados. Además, PP y Vox podrían también impulsar cambios en la Carta Magna, al reunir los 210 escaños preceptivos.GRECIA. La experiencia griega refleja el bloqueo político que genera la sustitución de la socialdemocracia por la izquierda radical. El equivalente de Podemos (Syriza) llegó a gobernar cuatro años (con el 35% de los votos), pero fue una experiencia fallida y ahora esa formación agoniza con apenas un 18% del sufragio (que alcanzaría al 25% si se añaden las papeletas del Partido Comunista). De acuerdo con esa proyección, la izquierda radical española no reuniría más de 90 escaños en el Congreso y el canibalizado PSOE cosecharía alrededor de 30. Enfrente, el PP podría gobernar en solitario, con una cómoda mayoría absoluta superior a los 180 diputados y un control institucional abrumador con la ayuda de los 17 escaños de Vox.La correlación de Andalucía en España brindaría al PP la mayoría absoluta y más de 220 escaños con VoxEL VOTO AUTONÓMICO. La proyección mecánica al conjunto de España del resultado de los cuatro comicios autonómicos celebrados desde diciembre pasado dibuja diferentes escenarios, pero todos con mayoría absoluta conservadora. La principal salvedad la arrojaría la extrapolación andaluza, que daría una mayoría suficiente al PP, que también podría plantear cambios constitucionales con el concurso de Vox, ya que ambas fuerzas sumarían más de 220 diputados. Cabe añadir que la proyección extremeña brindaría 213 escaños al conjunto de la derecha, aunque en esa hipótesis el PP podría armar una problemática mayoría alternativa con Junts y PNV.Tanto en Aragón (considerado una pequeña España electoral) como en Andalucía, el PSOE no superaría los 90 diputados. La izquierda radical podría mejorar su cómputo en el supuesto aragonés, pero no en la extrapolación andaluza, donde el nacionalismo de izquierda radical se haría con el grueso del voto de ese signo. El mejor escenario para el PSOE sería el castellano-leonés. En esa hipótesis, los socialistas cederían solo dos escaños de los 121 de las generales del 2023, aunque la alternativa a su izquierda casi desaparecería. A su vez, el PP también necesitaría a Vox, pero ambos sumarían una aplastante mayoría de 200 escaños.