Es imposible no contagiarse de la alta energía que proviene del reconocido comunicador quiteño Christian Norris. Ese ímpetu de no quedarse quieto puede haber sido, en parte, la gasolina que lo movilizó a perfilarse como un vocero de turismo sostenible en Ecuador desde hace 20 años. Es el mismo entusiasmo que proyecta en televisión, como uno de los conductores del matinal Esta mañana (Teleamazonas), el que lo llevó a las cocinas de MasterChef Celebrity Ecuador y que ahora se transmite en el nuevo espacio Destino mundial, a propósito de Mundial 2026.Y es el mismo componente que marca la dinámica diaria dentro de su hogar, con sus dos hijos: Tomás, de 20 años, y Samuel, de 13. Lo más importante de sus rutinas son las actividades al aire libre y en lo posible la desconexión tecnológica. Con regularidad, la familia emprende recorridos por la geografía de Ecuador, un hábito que combina sus pasiones personales con su labor dentro del sector turístico. Publicidad“Para desbloquear el mundo virtual tienen que desbloquear el mundo real, así que hacemos un paseo hoy, desbloqueamos ese mundo y volvemos a la próxima vez”, explica el comunicador al resaltar la importancia de su principal regla familiar: priorizar las vivencias reales por encima de la interacción digital.No obstante, reconoce que al inicio surgió cierta resistencia debido a las etapas de desarrollo en las que se encuentran sus hijos: Samuel en la preadolescencia y Tomás tras culminar el colegio. Una vez superada la oposición, esta costumbre ha fortalecido la relación familiar, permitiendo que ambos compartan su gusto por el deporte y la aventura en entornos naturales.Inspiración inglesa y la admiración por una amigaEl paso de Christian Norris por la segunda temporada de MasterChef Celebrity Ecuador fue gratamente comentado. El presentador de televisión se posicionó en el top 8 de la competencia y celebró las influencias culinarias de su padre, un ciudadano inglés que vivió en la India y Hong Kong. Este legado gastronómico que marcó su participación ha sido parte de su identidad desde su infancia, en la que ya acostumbraba degustar platillos sazonados con especias del sureste asiático y los icónicos curris. PublicidadPublicidadEn la actualidad, disfruta replicar estas tradiciones en su propia casa. Aunque admite con una carcajada que sus hijos prefieren la comida a domicilio cuando se presenta la ocasión, los fines de semana suelen estar dedicados a platos internacionales o de la carta ecuatoriana. Entre los favoritos del menú familiar están escritos el curri de pollo (específicamente variantes como el mango curri), el shepherd’s pie (pastel de carne de origen británico-escocés), así como el encebollado y el cebiche al estilo Jipijapa.La convivencia del concurso le permitió reavivar igualmente su longeva amistad con la presentadora María Teresa Flaca Guerrero. Ambos iniciaron sus carreras televisivas a una edad temprana en la telenovela juvenil Sin límites, producida por Ecuavisa. A pesar de haber atravesado un extenso periodo sin verse antes de ingresar a la competencia, Norris asegura que la química y la camaradería entre ambos se mantuvieron intactas, tal como se apreció en pantalla.La exigencia física y mental de MasterChef, cuyas jornadas de grabación alcanzaban las 16 horas diarias, propició un espacio de apoyo mutuo. Los dos comunicadores, pertenecientes a la misma generación y muy aficionados a los deportes, consolidaron una rutina compartida de entrenamiento matutino. “Aprovechamos el tiempo disponible, a las 05:30 más o menos nos levantábamos a trotar y eso fue fortaleciendo más la relación de amistad durante la competencia, y como había mucha presión, también era fácil conversar entre los dos y un poco también sacarnos los problemas o las frustraciones o las iras o las alegrías en conjunto”.Como es conocido a nivel nacional, posterior al rodaje del programa Guerrero afrontó un diagnóstico y proceso de recuperación de cáncer. Una situación que Norris describe como dura y al mismo tiempo inspiradora. El también actor recalca que la fortaleza de su amiga se evidencia más en sus acciones que en sus discursos, catalogándola como una mujer “guerrera” que contagia alegría de vivir. Y, en ese sentido, encontró una nueva y profunda admiración hacia ella, por su capacidad de superación.“Si me llegara a pasar algo tan fuerte como lo que a ella le ha pasado, sin duda le llamaría y le diría: ‘Flaca, ¿dónde encuentras las fuerzas para salir adelante?’. Creo que sería un gran consejo porque una cosa es hablar y otra cosa es sentirlo, pasar por el proceso, vencer tus miedos y luego salir victorioso al otro lado”.PublicidadEl espejo de dos hijosDicen que de “tal palo tal astilla”. Y en el caso de Christian Norris tiene dos espejos que reflejan lo mejor de sus propios rasgos. El mayor, Tomás, ha desarrollado un perfil empresarial. Norris se ve proyectado en este aspecto, recordando que desde su juventud combinó la actuación con emprendimientos diversos, tales como empresas de bisutería, exportación de rosas a Inglaterra, una pizzería e islas comerciales. Hoy el comunicador enfoca este interés en una empresa de turismo rural dedicada al rescate de la infraestructura hotelera local, mientras observa cómo su hijo mayor consolida sus propias ideas de negocio. Samuel, en cambio, muestra una profunda inclinación hacia el deporte. A diferencia de su padre, cuyo deporte principal es el trail running (carrera en montaña), Samuel se desempeña como futbolista en las divisiones formativas de un club de la capital, lo que demanda un acompañamiento constante en entrenamientos y partidos.Lo que tienen en común es que sus nacimientos fueron los días más importantes de su vida y que, a pesar de sus marcadas diferencias en personalidad, atesora las actividades que pueden compartir juntos, como sus viajes a la Amazonía o a las islas Galápagos. Una alquimia paternal de tiempo y calidad. “Tengo muchas vivencias, muchas guardadas en el celular y en fotografías y en videos. La vida pasa rápido y uno como papá tiene que atesorar estos años, porque a los 18 o 19 sientes que empiezan a tomar sus propios caminos”, explica. “El Tommy ya está con su enamorada y pasa creo que el 50% o más de su tiempo con ella que en la casa. Pero me gusta mucho compartir también esa nueva etapa de él. Y el Samu que empieza a dar sus primeros pasos como adolescente, ahora interesado en las primeras fiestas y más”.Su propósito, dice, es poder acompañarlos lo más posible en estas nuevas dinámicas. De esta manera quiere inculcarles lo que considera su legado más valioso: el respeto y el amor al núcleo familiar. No es lo único. La honestidad, el rechazo a los vicios (el tabaco y el alcohol), la práctica del deporte y alimentar la conexión espiritual son principios fundamentales de su carácter. De hecho, comparte, acostumbra rezar el padrenuestro por las noches, especialmente con el menor de sus hijos, como una guía para los momentos de adversidad. “Le digo: ‘Mi amor, cuando necesites una ayuda más fuerte que la que puedas conseguir en los humanos, acuérdate de Dios y que Dios te va a ayudar; reza, pide, agradece’”. Para Christian, no hay nada más satisfactorio que ver los resultados de la crianza basada en el ejemplo directo.Agrega que afortunadamente su trabajo le ha hecho gozar de la flexibilidad necesaria para estructurar su agenda, una ventaja que aprovecha para apartar días específicos destinados de forma exclusiva a las actividades extracurriculares de su familia. “Todos los miércoles los libero para actividades extracurriculares del colegio. Me gusta ir a los partidos... Trato de no perderme esos momentos que para mí eran importantes en mi niñez y que sé que son importantes para ellos”, aclara.Mateo, al Mundial 2026Christian Norris está acariciando la década de sus 50 con mucha gracia y garbo. Sin embargo, a los ojos de ciertos grupos su presencia aún sigue evocando al pequeño Mateo de El ángel de piedra (1989), la telenovela que lo catapultó al mundo del entretenimiento. Cuando viaja a Manabí, señala, así es como lo llaman. “Es como si fuera mi segundo nombre. Me dicen: ‘Habla, Mateo’”, reconoce con risas de por medio.Pero si pudiera escoger a un padre famoso de la televisión, alineado a su estilo de paternidad, el primer nombre que se le viene a la cabeza es el de Danny Tanner, el querido patriarca de Full House e interpretado por el fallecido actor Bob Saget.“Dicen que para criar a los hijos necesitas un pueblo y esta familia lo representaba, con estas niñas creciendo con un padre, que era el más estructurado, y dos tíos”, revela el intérprete, destacando que proviene de un núcleo familiar grande. “Creo que sería algo así, aunque con mucha más naturaleza, mezclando a Indiana Jones, viviendo con mucha aventura”.Ciertamente Norris está a la puerta de una nueva aventura en televisión: el programa Destino mundial, producido por Teleamazonas tras adquirir los derechos de transmisión de la cita mundialista de 2026. Este proyecto implicó un despliegue técnico y logístico de alta calidad, con un equipo de diez personas recorriendo ocho sedes oficiales del Mundial, repartidas entre México, Estados Unidos y Canadá. La producción demandó la obtención de permisos rigurosos en puntos de alta seguridad, como la estación Grand Central Terminal en Nueva York, y significó para Norris una ausencia de 40 días de su hogar, un reto logístico para el cual se sintió preparado gracias al ‘entrenamiento’ en MasterChef.En paralelo, a nivel personal, Norris comparte la fiebre del fútbol junto con su hijo menor, con quien se encuentra a pocos cromos de completar el álbum oficial del torneo tras asistir a los puntos de intercambio tradicionales en Quito. “Estamos bien comprometidos con la victoria. Por lo que pude ver, varios técnicos y periodistas internacionales le ven muy bien a nuestra Selección. Creo que vamos a hacer la mejor historia del fútbol en este Mundial. Creo que vamos a avanzar mucho, hay mucha esperanza, mucha expectativa, y les veo a los jugadores con una visión y mentalidad poderosa. Vamos a hacer una gran fiesta”, comenta sobre el desempeño de la Tri. (E)