A Mateo Garrido Lecca le gusta hablar de la comedia como una meta a la que siempre estuvo destinado, pero por la que tuvo que luchar. No romantiza el hambre del artista ni cree que el éxito dependa de un golpe de suerte; prefiere más bien hablar de la disciplina, de la estrategia, del respeto por el público y de la responsabilidad que implica que alguien compre una entrada para verlo. Quizá por eso, cuando recuerda cómo llegó hasta donde está, no menciona primero a la televisión o las redes sociales, sino que habla de los años en los que trabajó como ingeniero mientras hacía ‘stand-up’ por las noches.