El Papa lamentó la difusión de una injusticia social "que brota de la corrupción arrogante" y denunció que el ambiente digital aumenta "la cortina de indiferencia" hacia los pobres, en un mensaje publicado con motivo de la X Jornada Mundial de los Pobres, que la Iglesia católica celebrará el 15 de noviembre."El grito de justicia de los pobres hoy es acallado mediante múltiples técnicas, cada vez más sutiles, hasta dejar sin voz todo esfuerzo suyo por hacer oír sus peticiones", afirma el pontífice en el documento.En concreto, señaló que "el ambiente digital radicaliza el prejuicio" hacia las personas más desfavorecidas y contribuye a aumentar "la cortina de indiferencia que rodea sus causas".Asimismo, lamentó "cuán difundida está también en nuestros días una injusticia social que brota de la corrupción arrogante", una realidad que calificó de "deplorable" y "discriminatoria".El Señor es el refugio del pobre (cf.

Sal 14,6).

En Cristo estamos llamados, por tanto, también nosotros a hacernos pobres y a convertirnos en refugio para el pobre.

La comunidad cristiana no puede permanecer insensible ante tantos que hoy están a la puerta y siguen siendo…— Papa León XIV (@Pontifex_es) June 14, 2026 Iglesia como refugioSegún el Papa, cuando se pierde el sentido de la trascendencia, las sociedades caen en una "lógica desacralizadora de prevaricación y de descarte que margina y humilla", donde las personas dejan de situarse unas junto a otras en el respeto recíproco para colocarse "unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento"."Los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres, que no por casualidad aumentan en muchas sociedades", advirtió.Ante esta situación, sostuvo que la comunidad cristiana no puede permanecer "insensible" y reivindicó el papel de la Iglesia como "refugio" para quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.Frente a "la obsesión de quienes acumulan riquezas sólo para sí", León XIV contrapuso el ejemplo de quienes abren su corazón a los más necesitados."A la obsesión de quienes acumulan riquezas sólo para sí se opone la obstinación de Dios que, en el testimonio de personas de carne y hueso, abre el corazón y acoge en su amor", escribió.