12 de junio, 2026 - 06h30El pasado 25 de mayo, el papa León XIV presentó su esperada encíclica Magnifica humanitas, la cual revela la posición de la Iglesia a los 1.400 millones de católicos del mundo, el 17 % de la población mundial. El formato de la presentación fue poco convencional, pues más bien parecía ser un evento de políticas públicas, organizado por algún prestigioso instituto de investigación. Acompañando al panel se encontraba Christopher Olah, el fundador estadounidense de la compañía Anthropic, una de las más importantes en el campo de la inteligencia artificial. La encíclica trata del papel que el catolicismo tendría que cumplir en el contexto de una importante ola de cambios tecnológicos. El documento está inspirado en el predecesor de León XIV, el tocayo León XIII, quien en 1891 publicó una encíclica para definir el rol de la Iglesia frente a cambios que se aproximaban por la entonces futura Revolución industrial.La encíclica Magnifica humanitas, cuya extensión es de 40 páginas, tiene cinco capítulos; entre ellos quizás el más importante es el cuarto: “Custodiar lo humano en la transformación, verdad, trabajo y libertad”. Uno de sus subtítulos es sobre el problema del desempleo, en el cual se revela el carácter social de la encíclica. Se reconoce el papel que tienen las asociaciones, sindicatos, cooperativas y obras de asistencia social en la solución de las desigualdades económicas, que la inteligencia artificial estaría por exacerbar. Pero el papa no se detiene allí, pues sugiere la participación del empresariado para elaborar las normas de protección adecuada y consensuada. Lo notable de la encíclica es que se aleja del marco moral que se ha venido llamando la teología pélvica, la cual se refiere a la exagerada atención que el catolicismo le da a la sexualidad como un indicador de la moralidad. Esta crítica fue expresada también por el papa Francisco cuando mencionó que la Iglesia ha prestado demasiada atención a lo que denominó como “pecados que se originan por debajo de la cintura”. De acuerdo con ambos papas, este enfoque ha alejado a los católicos de las enseñanzas principales del Evangelio y ha dejado a las poblaciones marginales en una débil posición para contrarrestar a los grupos económicos dominantes. En esta encíclica, el papa León desplaza el énfasis desde la moral basada en la sexualidad a la moral basada en la justicia social. La posición de León XIV en contra del aborto y del uso de anticonceptivos se reafirma en esta encíclica, pero sus directivas morales se expanden hacia temas sociales. Por ejemplo, el papa defendió la decisión de la Archidiócesis de Chicago de darle al senador Dick Durbien de Illinois –un activista a favor del aborto– un premio por haber protegido a los inmigrantes de Chicago.La encíclica Magnifica humanitas trata, pues, sobre la actual revolución tecnológica y sobre qué papel le toca a la Iglesia para proteger al grueso de la población sobre los cambios que se advienen. En este sentido, la encíclica expande la moralidad que tradicionalmente había estado focalizada en la sexualidad hacia un concepto de moralidad que también incluye temas de desigualdad social que la inteligencia artificial estaría generando. (O)
Manuel del Valle: La nueva encíclica de León XIV | Columnistas | Opinión
La encíclica Magnifica humanitas trata, pues, sobre la actual revolución tecnológica y sobre qué papel le toca a la Iglesia para proteger a la población.










