El último en llegar al PSOE ha tomado una decisión que desafía la estrategia fijada por Pedro Sánchez en la actual legislatura: levantar un muro contra su alternativa. Se trata de Álvaro Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE de Extremadura, que esta semana ha ofrecido a la presidenta de la Junta, María Guardiola, retirar la enmienda a la totalidad a los Presupuestos de la comunidad (PGEx) para 2026 a cambio de la destitución de los consejeros de Vox y la firma de siete pactos. En la práctica, esto supone sacar al PP del cordón sanitario, donde ya solo estaría Vox. La respuesta del Partido Popular ha sido, como era de esperar, de rechazo, pero lo interesante es el efecto que la propuesta tiene en el PSOE. Fuentes del PP rechazan la propuesta porque "ese señor es el mismo que votó contra la investidura de Guardiola en marzo. Su posición quedó muy clara: un muro a quien sacó un 43,2% del voto. Y es el mismo que votó en contra de la segunda investidura, en abril: otro muro. Además, este señor vio cómo el PSOE de Extremadura presentó una enmienda de totalidad a los presupuestos de 2025 (para 2026) y abocaron a Extremadura a elecciones: tercer muro". "ZP y Leire está hundiendo el dominio de Sánchez. Son los primeros signos de que otro PSOE existe y empieza a sacar cabeza", apuntan Entre los socialistas hay disparidad de interpretaciones, tanto mirando al pasado como al futuro, lo que refleja que están apareciendo grietas en el control férreo que Ferraz ha mantenido sobre la inmensa mayoría de las federaciones desde el congreso de Sevilla en noviembre y diciembre de 2024. Preguntado por la propuesta de Sánchez Cotrina, el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, respondió con un escueto "bien" y aprovechó para atacar al PP porque "hace tiempo que eligió ir con Vox con todo y para todo". Dentro del oficialismo socialista fue más preciso el diputado del PSC y presidente de la Comisión Constitucional, José Zaragoza, quien entiende que el proyecto de Pedro Sánchez se ha construido sobre el no a la investidura de Mariano Rajoy en 2016 (el no es no), por lo que tiene sentido votar no a la investidura y luego ofrecer acuerdos como los que se alcanzan en el Congreso en determinadas ocasiones. Opinión No obstante, si se rasca un poco más en el partido, surgen otras voces. Entre los críticos con Pedro Sánchez se entiende que la propuesta de Cotrina está bien, "pero llega tarde", y destacan que su iniciativa revela que "Ferraz anda a por uvas": "Bastante tienen" con tratar de ofrecer explicaciones ante los múltiples escándalos que afectan a las cloacas de Santos Cerdán y Leire Díez, sobre las que "hay noticias un día sí y otra también, y las explicaciones se quedan cada vez más cortas". "El movimiento de Sánchez Cotrina señala el fin del control sanchista. Empezó ya en Castilla y León con la propuesta de que el segundo en las elecciones apoyara la lista más votada. ZP y Leire están hundiendo el dominio de Pedro Sánchez. Son los primeros signos de que otro PSOE existe y empieza a sacar cabeza", apuntan. Otra voz, esta desde los promotores del manifiesto Socialdemocracia XXI, entiende cómo hay dirigentes que "se van separando de Sánchez". En el caso concreto de Extremadura, apuntan que está aumentando la influencia del expresidente de la Junta Juan Carlos Rodríguez Ybarra: "Él lo defendió desde el principio, porque el muro era contra Vox, no contra el PP, aunque Sánchez en su polarización hacia la extrema izquierda lo acabó incluyendo". En este sentido, conviene recordar cómo, tras el fracaso en las elecciones extremeñas (el PSOE perdió 10 escaños), Ferraz trató de controlar la sucesión de Miguel Ángel Gallardo imponiendo a su candidata. Pero fracasó y Cotrina ganó sin padrino. Desde la federación valenciana se pone un ejemplo para tratar de arrojar luz sobre los efectos que pueden tener a futuro en la derecha el hecho de que PP y Vox estén gobernando juntos también en Castilla y León y Aragón y mantengan pactos parlamentarios en otras comunidades y un centenar de ciudades españolas. "Recuerda que para llegar al Gobierno valenciano en 1995, Eduardo Zaplana tuvo que pactar con la Unión Valenciana de Lizondo. Cuatro años después, Unión Valenciana casi desapareció y Zaplana tuvo mayoría absoluta. No es problema que las derechas pacten, es más responsabilidad del PP marcar la agenda, hoja de ruta y volver a captar al electorado que se le fue". En este sentido, advierten de lo que en la izquierda valenciana pueda suceder con Compromís. Siguiente parada: Andalucía Si hay alguien en el PSOE que se puede sentir apelado por el gesto de Sánchez Cotrina es María Jesús Montero. El dirigente extremeño ha jugado su baza en el contexto de la negociación presupuestaria de su comunidad, pero la exministra de Hacienda tendrá que afrontar un debate de investidura en apenas un mes, si las previsiones que manejan en San Telmo se cumplen. La líder de los socialistas andaluces podría abstenerse para facilitar la reelección de Juanma Moreno, pero las palabras del alcalde de Salorino no han sido muy bien recibidas en la comunidad vecina. "Es un escenario irreal, el PP tampoco quiere eso", dice un miembro del núcleo duro de Montero en el PSOE-A, que recuerda el portazo que dio la consejera extremeña de Hacienda al guante lanzado por Sánchez Cotrina. Otro alto cargo de la Ejecutiva socialista tiene claro que lo que ocurrirá en Andalucía será un acuerdo más o menos rápido entre PP y Vox que se fraguará en plena canícula. Así, defiende, Moreno intentará que pase lo más desapercibido posible, aprovechando también la euforia mundialista propia de estas fechas. Lo llamativo es que el líder del PSOE en Extremadura no ha sido el único que ha abogado por una alianza entre socialistas y populares. En Andalucía ha hecho lo propio el secretario general de UGT en la comunidad, Óskar Martín, en un mensaje que ha sorprendido a propios y extraños. El dirigente sindical ha abogado por un acuerdo entre PP y PSOE que aleje a Vox del poder en la comunidad. Y eso ha provocado un enfado soterrado en el PSOE andaluz, que mantiene una relación compleja con su antiguo sindicato hermano. La deuda de UGT en Andalucía Aunque la antecesora de Martín en UGT-A, Carmen Castilla, engrosa ahora las filas del PSOE como diputada en el Congreso, la organización mantiene una cierta distancia con los socialistas. En parte porque se ha acercado al Gobierno andaluz de Juanma Moreno, sobre todo después de que el Ejecutivo haya aplazado una deuda que el sindicato tiene con la Junta por los casos de corrupción en los que se involucró a principios del siglo. Esa cercanía levanta recelos en el PSOE andaluz y miembros de relevancia del partido aseguran que la propuesta del líder sindical no es precisamente la mayoritaria en la UGT: "El 80% de los afiliados son socialistas". Las palabras de Óskar Martín no solo han chirriado en Andalucía, sino que también lo han hecho en la cúpula estatal de la organización, según desvelan dos fuentes distintas. En el entorno de UGT a nivel confederal defienden que los postulados que deslizó el secretario general autonómico son más "una opinión personal" que un posicionamiento de la organización. Hay que tener en cuenta que el sindicato que dirige Pepe Álvarez sí mantiene en Madrid una línea próxima al Gobierno central. No en vano UGT llevó, junto con CCOO, la manifestación del 1 de mayo a Málaga, justo el día que empezaba la campaña electoral andaluza. El último en llegar al PSOE ha tomado una decisión que desafía la estrategia fijada por Pedro Sánchez en la actual legislatura: levantar un muro contra su alternativa. Se trata de Álvaro Sánchez Cotrina, secretario general del PSOE de Extremadura, que esta semana ha ofrecido a la presidenta de la Junta, María Guardiola, retirar la enmienda a la totalidad a los Presupuestos de la comunidad (PGEx) para 2026 a cambio de la destitución de los consejeros de Vox y la firma de siete pactos. En la práctica, esto supone sacar al PP del cordón sanitario, donde ya solo estaría Vox. La respuesta del Partido Popular ha sido, como era de esperar, de rechazo, pero lo interesante es el efecto que la propuesta tiene en el PSOE.
Grietas en el PSOE: la oferta de pacto a Guardiola desafía a Sánchez y sacude al partido
"Es el fin del control sanchista", señalan los críticos mientras Ferraz intenta normalizar con la boca pequeña la oferta de Cotrina. No obstante, María Jesús Montero, aún alineada con Ferraz, se niega a investir a Moreno para aislar a Vox







