Ese es el título de una notable película argentina de 1949, dirigida por Hugo Fregonese. Se trata de un policial negro sobre un empleado bancario que idea un plan para enriquecerse rápidamente, enfrentando las consecuencias morales y personales. ¿Algún parecido con la realidad? No, no se confundan: el jefe de Gabinete era “apenas un periodista”. Pero esa es otra película. Hace tres meses que estamos hablando de “Alhorni” y el Gobierno no puede salir del laberinto, aunque tuvo una semana con muy buenas noticias económicas: le mejoraron la calificación, bajó el riesgo país al menor registro desde 2018, las acciones de empresas argentinas subieron “como pedo de buzo” o como cohete SpaceX, la inflación se sigue desacelerando (aunque fue mayor que en mayo de 2025) y sigue acumulando reservas como un campeón. Pero todo eso no le alcanza para festejar que “lo peor ya pasó”. Hasta acá pagó todos los costos sin mayores beneficios. Ya no importa tanto por qué los hermanos no lo sacan –cuando se está en la cúpula del poder hay demasiados secretos que guardar, los cuales no necesariamente implican delitos, seamos realistas– sino qué tajada sacan de todo esto. Me pongo en los zapatos del Javo y pienso:
Apenas un delincuente
Mientras el Gobierno calcula cuánto cuesta sostener a “apenas un periodista”, la oposición reorganiza sus fuerzas y el tablero electoral empieza a moverse antes de tiempo.












