El 13 de junio, la Iglesia católica celebra a San Antonio de Padua, sacerdote franciscano conocido por ser el patrono de los objetos perdidos, los enamorados y los pobres.
En torno a este día, algunos devotos recurren a diversas manifestaciones de fe para acudir a la intercesión de San Antonio, como hornear, bendecir y regalar pan; llevar a las mascotas al templo para que reciban la bendición e, incluso, poner la imagen del santo de cabeza.
“La tradición de los panes de San Antonio está relacionada con su gran amor por los pobres y también con los diversos relatos de favores recibidos por su intercesión. Como signo de agradecimiento, muchas personas ofrecen panes para ser distribuidos a quienes más lo necesitan. Por esto, bendecir y compartir el pan de San Antonio es un gesto de caridad y solidaridad cristiana que nos debe motivar también a ayudar a otros, especialmente a los más necesitados”, explica el padre Luis René Sandoval, director de Comunicación del Arzobispado de Guatemala.
En cuanto a la bendición de las mascotas, es una tradición que suele asociarse a San Francisco de Asís, pero se ha extendido a la fiesta de San Antonio de Padua por pertenecer a la misma familia franciscana, la cual manifiesta su amor por la naturaleza a través de esta práctica, como una forma de agradecer a Dios por la creación y por los animales.










