Los venados de cola blanca que habitan los Andes ecuatorianos podrían haber desempeñado un papel mucho más importante en la historia evolutiva de Sudamérica de lo que se creía hasta ahora.Una investigación internacional descubrió que estas poblaciones poseen características genéticas únicas y que Ecuador habría funcionado como una especie de “puente biológico” entre los venados del norte y del sur del continente, facilitando el intercambio genético durante miles de años. El hallazgo forma parte de un estudio realizado por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana, la Andean Bear Foundation, el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, la Universidad de Montpellier y la Universidad de Minnesota Crookston.PublicidadOcho grupos genéticos distintosLos científicos analizaron ADN mitocondrial de más de 80 ejemplares de venado de cola blanca (Odocoileus virginianus) procedentes de México, Centroamérica y Sudamérica. Además, secuenciaron genomas mitocondriales completos de individuos de distintas regiones del continente.Los resultados mostraron que esta especie, considerada tradicionalmente una sola población distribuida desde Canadá hasta Sudamérica, es mucho más diversa de lo que se pensaba. Los investigadores identificaron ocho grupos genéticos bien diferenciados: tres en Norte y Centroamérica y cinco en Sudamérica. Según el estudio, las poblaciones sudamericanas descienden de ancestros provenientes de Centroamérica que llegaron al continente hace aproximadamente 2,2 millones de años, durante el Pleistoceno. PublicidadPublicidadUno de los hallazgos más llamativos se encontró en Ecuador.Los investigadores identificaron un grupo genético propio asociado principalmente a las poblaciones andinas ecuatorianas. También detectaron una ligera diferenciación genética en ejemplares de la costa del Pacífico. Los análisis sugieren que estos venados ocuparon una posición estratégica dentro de la historia evolutiva de la especie. Debido a la ubicación geográfica del país, las poblaciones ecuatorianas habrían servido como un corredor natural que permitió el intercambio genético entre grupos de distintas regiones de Sudamérica.Así, Ecuador habría funcionado como un punto de conexión entre poblaciones separadas por miles de kilómetros, ayudando a moldear la diversidad genética actual de estos animales.A pesar de su importancia evolutiva, los venados ecuatorianos presentaron niveles relativamente bajos de diversidad genética en comparación con otros grupos analizados. Los investigadores creen que esto podría estar relacionado con procesos históricos de aislamiento poblacional, es decir, periodos en los que distintos grupos quedaron separados entre sí y tuvieron menos oportunidades de intercambiar genes. PublicidadAunque las diferencias encontradas fueron significativas, el equipo científico concluyó que todavía no existe evidencia suficiente para considerar que estos grupos correspondan a especies distintas de venado de cola blanca. Una especie clave para los ecosistemasLos venados pertenecen a la familia de los cérvidos, un grupo que incluye entre 43 y 55 especies distribuidas en distintas partes del mundo. En Sudamérica desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas porque ayudan a dispersar semillas, ocupan diversos hábitats y forman parte de la dieta de grandes depredadores. Además, constituyen una fuente importante de alimento para numerosas comunidades rurales del continente. (I)