Eric-Clifford Graf

Actualizado 13/06/2026 - 13:58h.

Los estadounidenses suelen señalar a George Ticknor (1791–1871) como su primer hispanista. Sin embargo, su visión fue lineal, enciclopédica: difundió la literatura europea sin captar la esencia del Quijote. Intuyó que la obra superaba la burla, pero ignoró que la doble metamorfosis entre hidalgo y escudero prefiguraba la democracia. Esta misma ceguera académica ha ocultado el hispanismo de Thomas Jefferson (1743–1826), autor de la Declaración de Independencia y tercer presidente de Estados Unidos. Sus biógrafos ignoran los elementos hispanos de su filosofía, aunque la evidencia epistolar, literaria y arquitectónica muestra que la novela de Cervantes guió su cosmovisión política, moral y artística.

Jefferson no escribía cartas al azar; planeaba su publicación póstuma como parte del arte de la 'autofabricación' que Stephen Greenblatt atribuyó al Renacimiento. Al igual que sus ensayos y edificios, su correspondencia revela preocupación por su legado. Las referencias al Quijote en las cartas que intercambió con su hija Martha son especialmente reveladoras: la obra transmitía un mensaje imperativo tanto para su familia como para la joven república. Jefferson percibía la novela de forma doble. Primero, previó que los Estados Unidos iban a converger con el mundo hispano. En 1787 insistió en la enseñanza del español: «Nuestras futuras conexiones con España y la América española harán de esa lengua una adquisición valiosa». Si el inglés era para él la lengua de la ciencia y el francés la de la Ilustración, el español representaba la geopolítica y la civilización cristiana. España llegaba a su cénit global durante el periodo revolucionario; al mismo tiempo, autores como De Mariana, Cervantes y Palafox aportaban una concepción de libertad nacida del Imperio español. Estas convicciones impulsaron hitos de su presidencia: la compra de Luisiana (1803), la recepción del viajero prusiano de Humboldt (1804) y la guerra Berberisca (1801–1805). Jefferson diseñó su democracia como un encuentro geopolítico con Hispanoamérica y como un eco de la liberación de Cervantes de los baños de Argel.