Un marco imponente. Un público a la altura de las circunstancias. Y una exhibición futbolística que dejó en claro que Estados Unidos no quiere conformarse con el papel de coanfitrión del Mundial 2026. El seleccionado dirigido por Mauricio Pochettino pretende derribar los prejuicios que históricamente rodearon al fútbol en ese país y transformarse en un serio candidato a pelear por el título. El 4 a 1 frente a Paraguay fue mucho más que una victoria: representó el primer golpe sobre la mesa y una declaración de intenciones ante el planeta fútbol.El conjunto norteamericano salió decidido a marcar el rumbo desde el primer segundo. De hecho, en la jugada inicial replicó una fórmula popularizada por el PSG de Luis Enrique: envió la pelota hacia las inmediaciones del córner derecho de la defensa paraguaya para activar una presión alta e inmediata. El mensaje fue claro desde el comienzo. Estados Unidos quiso imponer condiciones, jugar en campo rival y asfixiar a un adversario que suele sentirse cómodo defendiendo en bloque bajo y apostando a las transiciones.La propuesta encontró rápidamente sus frutos. Con intensidad, movilidad y una agresividad constante para recuperar la pelota, el equipo local monopolizó las acciones y fue construyendo una superioridad que terminó reflejándose en el marcador. Paraguay, dirigido por Gustavo Alfaro, nunca logró sentirse cómodo y pasó largos pasajes del encuentro corriendo detrás del balón.No era la primera vez que ambos seleccionados se enfrentaban en una Copa del Mundo. El antecedente se remontaba nada menos que a 1930, en Uruguay, durante la primera edición de la historia. Aquella tarde, Estados Unidos derrotó a Paraguay por 3 a 0 gracias a los tres goles de Bert Patenaude, quien quedó en los libros como el autor del primer hat-trick registrado en un Mundial.Curiosamente, aquel encuentro había llegado al descanso con ventaja estadounidense por 2 a 0. Noventa y seis años después, Estados Unidos se fue al entretiempo 3 a 0 y marcó un nuevo precedente en el historial.Volviendo al desarrollo del juego, el plan diseñado por Pochettino funcionó a la perfección y desactivó rápidamente cualquier idea que pudiera haber preparado Alfaro. Apenas a los siete minutos, una combinación entre Weston McKennie y Christian Pulisic rompió la resistencia guaraní. En su intento desesperado por despejar el peligro, Damián Bobadilla terminó llevándose la pelota por delante y marcó en contra de su propio arco. Una situación tan desafortunada como insólita: difícilmente el mediocampista de São Paulo hubiera imaginado que su primer gol en un Mundial llegaría de esa manera.McKennie, Christian Pulisic y Folarin Balogun fueron las grandes figuras de un primer tiempo arrollador. El mediocampista aportó despliegue y agresividad para recuperar la pelota, mientras que el capitán estadounidense y el delantero del Mónaco se convirtieron en una pesadilla constante para la defensa paraguaya.De hecho, fueron Pulisic y Balogun quienes participaron en la acción que significó el 2 a 0 y desató la euforia de las más de 70 mil personas presentes en el SoFi Stadium.Pero todavía quedaba una muestra más. Cuando el primer tiempo se acercaba a su final, Balogun volvió a aparecer. Esta vez lo hizo apelando a una de sus principales virtudes: la potencia. El atacante ganó en velocidad, dejó atrás a sus marcadores y definió para establecer el 3 a 0 antes del descanso.Fue un verdadero mazazo para Paraguay. Los gestos de frustración se multiplicaron entre los dirigidos por Gustavo Alfaro, conscientes de que habían sido ampliamente superados. Del otro lado, los futbolistas estadounidenses se retiraron al vestuario con el pecho inflado, ovacionados por su gente y con la sensación de haber firmado una de las mejores actuaciones de su ciclo justo en el estreno mundialista.La segunda mitad estuvo muy lejos de la intensidad que había mostrado la primera. Con una ventaja amplia en el marcador, Estados Unidos bajó revoluciones y administró energías, mientras que Paraguay intentó adelantar líneas en busca de una reacción que nunca terminó de consolidarse.El encuentro entró en una meseta. Los dirigidos por Mauricio Pochettino controlaban la posesión y el ritmo del juego sin necesidad de asumir riesgos innecesarios, conscientes de que el resultado estaba prácticamente asegurado. Paraguay, por su parte, tenía más voluntad que claridad y chocaba una y otra vez contra una defensa que rara vez perdió el orden.Sin embargo, cuando el partido parecía condenado a transcurrir sin sobresaltos hasta el pitazo final, llegó el segundo cooling break. Y esta vez la pausa sí resultó beneficiosa para la Albirroja. Apenas se reanudó el juego, Mauricio, el brasileño nacionalizado paraguayo, aprovechó una desatención en el fondo estadounidense, ganó dentro del área y definió para descontar.El 3 a 1 no modificó demasiado el desarrollo del encuentro, pero sí encendió una pequeña llama de ilusión para los sudamericanos. Después de una noche marcada por las dificultades y el dominio rival, el gol representó al menos una señal de rebeldía y la esperanza de que todavía quedaba tiempo para intentar una remontada que, hasta ese momento, parecía imposible.Pero esa luz de esperanza nunca terminó de convertirse en una amenaza real. Estados Unidos recuperó el control del partido, volvió a administrar los tiempos y desactivó cualquier intento de reacción paraguaya. Pochettino entendió que, después de un estreno tan exigente desde lo físico, era momento de sacar el pie del acelerador, preservar energías y evitar sobresaltos innecesarios.Sin embargo, todavía quedaba una emoción más para una noche que ya era perfecta para el conjunto local. Cuando se disputaban siete minutos del tiempo agregado, Giovanni Reyna, hijo Claudio Reyna, coronó una noche inolvidable. El mediocampista recibió dentro del área y definió con el exterior del pie, con una sutileza cargada de desprecio futbolístico, para establecer el 4 a 1 definitivo y desatar una nueva ovación en el SoFi Stadium.El pitazo final encontró a Estados Unidos celebrando una victoria tan contundente como convincente. No solo por la diferencia en el marcador, sino por las formas. El equipo de Mauricio Pochettino mostró personalidad, intensidad y argumentos futbolísticos para ilusionar a su gente. Fue apenas el primer paso, pero también una advertencia para el resto de los candidatos: el anfitrión quiere ser protagonista.Ahora, Estados Unidos buscará ratificar las buenas sensaciones cuando enfrente a Australia el 19 de junio. Paraguay, en cambio, deberá dejar atrás rápidamente la frustración del debut y buscar una recuperación obligada frente a Turquía para mantener intactas sus aspiraciones de clasificación.El resumen del partidoLos puntajes de Estados Unidos - ParaguayLa síntesis del partidoEstados Unidos 4 - Paraguay 1Estados Unidos: Matt Freese (6); Sergiño Dest (6), Alex Freeman (6), Tim Ream (6), Chris Richards (6), Antonee Robinson (6); Tyler Adams (7), Weston McKennie (8) ; Malik Tillman (6), Folarin Balogun (9), Christian Pulisic (7). DT: Mauricio PochettinoParaguay: Orlando Gil (4); Juan José Caceres (3), Gustavo Gómez (4), Omar Alderete (4), Junior Alonso (4); Diego Gómez (5), Andrés Cubas (4), Damián Bobadilla (4), Miguel Almirón (4); Julio Enciso (5), Antonio Sanabria (4). DT: Gustavo AlfaroEstadio: SoFi Stadium, Los Ángeles, Estados UnidosÁrbitro: Danny Makkelie (6)Calificación del partido: Muy bueno.Goles: PT, 7m Bobadilla, 31m Balogun y 45m Balogun; ST, 28m Magalhaes.Cambios: ST, Magalhaes (6) por Bobadilla y Berhalter (5) por Pulisic, 17m Arce (5) por Sanabria, 27m Weah (5) por Dest y Pepi (5) por Balogun, 34m Sosa (5) por Almirón, Velázquez (5) por Cáceres y Romero (5)por Gómez, y 37m Reyna (5) por Tillman.Amonestados: Juan Cáceres, Almirón, Adams, Alonso, Arce y Gómez.La figura: Folarin Balogun (9)