Paraguay no supo ni qué pasó porque de inicio a fin todo fue fiesta para Estados Unidos en el debut del Mundial en el que es anfitrión.Después de una ceremonia inaugural más parecida a un show de medio tiempo del Super Bowl que a la del Estadio Azteca un día antes, los locales se dieron un festín que terminó con un apabullante 4-1 que incluso se quedó corto para lo que se vio en la cancha.Christian Pulisich solo jugó 45 minutos pero eso fue suficiente para que marcara cuáles eran los caminos, pues se cansó de destrozar al lateral derecho paraguayo, y provocar que tan solo en el primer tiempo el marcador ya fuera de 3-0.Mientras los guaraníes se mostraron siempre erráticos y quizás intimidados por el escenario, Estados Unidos hizo gala no solo de seguridad sino de su mejor nivel técnico y físico. Mauricio Pochettino se dio gusto dándole variables al ataque del anfitrión, que mostró que en ello está su mayor fortaleza y que seguramente le dará para avanzar varias rondas en este Mundial.Desde el minuto 7 ya lo ganaba el cuadro norteamericano, con un autogol de Damián Bobadilla. Sin embargo, ese tanto no fue obra de la casualidad sino resultado de una exquisita combinación entre los atacantes locales.Después fue el delantero del Mónaco, Folarin Balogun quien se despachó con un doblete antes del descanso, mientras que la cuenta la cerró Gio Reyna en la compensación, con una definición magistral que sirvió para dilapidar a Paraguay, que solo había acortado distancias al 73' mediante una definición del atacante de origen brasileño, Maurício, en prácticamente el único acercamiento a la portería rival que consiguió el equipo guaraní en todo el encuentro.El entrenador Mauricio Pochettino se dio el lujo de que Reyna y Timothy Weah fueron revulsivos en la parte final del partido, por lo que los estadounidenses nunca calcularon el resultado ni quitaron el pie del acelerador, pese a que la ventaja ya era grande desde el final del primer tiempo.Todavía en la banca se quedó Alejandro Zendejas, el nacido en Ciudad Juárez por el que hoy suspira la Selección Mexicana, tan escasa de variantes ofensivas, a diferencia de lo que mostró esta vez el cuadro estadounidense.Los anfitriones dieron un manotazo en la mesa para avisar que están para cosas grandes en este Mundial, en el que disputarán su segundo partido el próximo viernes ante Australia el Seattle, y cerrar la Fase de Grupos el día 25 contra Turquía nuevamente en el estadio SoFi de Los Ángeles.