Estados Unidos tuvo unos primeros minutos de ensueño en el Mundial que comparte con Canadá y México del que es el principal organizador, anfitrión de 78 de los 104 partidos. Debutó contra Paraguay y ya a los 7 minutos se puso en ventaja en Los Ángeles, por el grupo D. Con ayuda ajena...La apertura del marcador llegó de la manera menos pensada. Christian Pulisic fue un teorema de difícil resolución para toda la defensa paraguaya; encaró por la izquierda, cambió el ritmo y envió un centro rasante al área. Damián Bobadilla intentó anticiparse pero la pelota le dio en una pierna y terminó dentro del arco.La acción resultó un golpe duro para los dirigidos por el argentino Gustavo Alfaro. El gol en contra cambió el pulso del partido y empujó a la Albirroja a tomar más riesgos en campo ajeno. Estados Unidos, en cambio, encontró tranquilidad en la ventaja y pasó a manejar los tiempos del encuentro con comodidad.Y a pesar de la ventaja, el local siempre fue por más. Manejó casi a gusto el desarrollo del primer tiempo, con tanta holgura que después de un rato a nadie sorprendió que estuviera 2-0 arriba: a los 31 minutos, Folarin Balogun recibió de Pulisic y con un remate esquinado aumentó la ventaja.La mejor acción de la mitad inicial apareció a los 48 minutos, cuando el propio Balogun recibió en tres cuartos de cancha, encaró, con una gambeta dejó desparramado en el suelo a Gustavo Gómez y contramano a Omar Alderete y ante el arquero resolvió con un zurdazo alto y combado, que entró en un ángulo. Un golazo, y doblete del delantero del club Monaco.A veces el Mundial regala partidos. Otras veces, regala sentencias. Estados Unidos-Paraguay fue de esas noches que se terminan temprano. El equipo de Mauricio Pochettino fue superior desde el arranque, marcó tres veces en el primer tiempo y dejó sin reacción a una Albirroja que nunca pudo competir en el partido. El gol de Mauricio Prado sirvió para maquillar el resultado en una noche que ya estaba sentenciada. Estados Unidos administró la ventaja con comodidad y terminó de confirmar su superioridad. La Paraguay de Alfaro no tuvo herramientas para cambiar la historia.Paraguay no disputaba la Copa del Mundo desde Sudáfrica 2010. El regreso después de 16 años generó una enorme movilización emocional en el país, pero este primer período del estreno en tierra norteamericana fue de pesadilla. En tanto, con el respaldo de su gente, Estados Unidos hizo pesar la localía y, de la mano del entrenador Mauricio Pochettino, vivió un comienzo de entusiasmo y esperanza.