No vi jugar a todas las selecciones que participan en el Mundial, y no creo que muchos lo hayan hecho. Pero sí vi a las ocho o diez más importantes, y no deja de ser interesante lo que ocurre desde un punto de vista táctico. De un lado, hay algunas selecciones -con España y Argentina a la cabeza- que juegan en bloque, con muchos pases cortos, con paciencia, rotando, y con cierta lentitud hasta que, de golpe, ocurre un pase filtrado que cambia la velocidad o, también (sobre todo Argentina) cuando roba la pelota y saca un contragolpe a toda velocidad y máxima precisión. Argentina hizo goles así en el Mundial de Qatar, pero también el otro día en el amistoso contra Islandia. De alguna manera, ese estilo retoma, con cambios, por supuesto, el del guardiolismo, que a su vez retoma a la vieja escuela holandesa (a lo que el Barcelona de Guardiola le agregaba un toque brasileño, en el sentido que no jugaba con extremos, sino que por afuera pasaban, una y otra vez, los laterales). Del otro lado, hay un grupo de selecciones que, instaladas en el pos-guardiolismo, no pretenden ir avanzando en bloque, sino que el corazón de su juego se basa en las transiciones rápidas. Son equipos hiperveloces, bien verticales, que juegan con extremos (precisamente este puede llegar a ser el Mundial de los extremos), y que no hace de la posesión de la pelota un bien en sí mismo, sino que se apoya en el dinamismo del juego y en la búsqueda de generarse espacios, allí donde a priori no los hay (saliendo un momento del Mundial, el gran PSG de Luis Enrique tiene algo de los dos estilos, toma lo mejor de los dos, de ahí que resulte muy interesante verlo desarrollar su juego táctico). Es decir que, según quien gane el Mundial o quienes lleguen lejos, se puede llegar a dirimir una batalla de estilos, que no es más que una batalla por la época. Si se sigue en la estela del viejo Barcelona de Guardiola (insisto: aggiornado, retocado, pero en el que se mantiene esa aura de atacar en bloque) o se pasa a un sistema en la que las transiciones son la clave del juego. Es una linda discusión futbolera que, como decíamos sobre el PSG, no tiene verdades absolutas. Hay matices. Pero también hay certezas. Argentina tiene un estilo bien definido desde hace años y no creo que vaya a cambiarlo a la brevedad. Veremos cómo le va, por supuesto.