Polonia comparte frontera con Ucrania, Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado. Por meras cuestiones geográficas, pero también históricas, Varsovia se toma muy en serio las ambiciones estragégicas de Moscú que, sostiene, no se limitan a Ucrania. El Gobierno de coalición liberal encabezado por Donald Tusk urge a los socios europeos de la OTAN a tomarse en serio la amenaza rusa. A Varsovia le preocupa, porque como dice el secretario de Estado de Exteriores, Marcin Bosacki (Poznań, 55 años), en una entrevista con EL PAÍS el martes pasado en Madrid, el presidente ruso, Vladímir “Putin percibe divisiones y caos en la OTAN”. Bosacki contestaba así acerca del mensaje que envían al Kremlin algunas decisiones de los socios, como las declaraciones erráticas de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, tradicional garante de la seguridad europea, aunque Polonia sigue siendo el más firme defensor de la alianza euroatlántica. Pregunta. Polonia está advirtiendo de un ataque inminente por parte de Rusia. ¿Cuándo y cómo cree que ocurriría? Respuesta. No podemos decir que vaya a producirse un ataque militar a gran escala por parte de Rusia. Lo que sí decimos es que el nivel de ataques híbridos contra Polonia y otros países europeos está aumentando. Las ambiciones de Rusia de desestabilizar Europa central y oriental son absolutamente claras. Debemos enviar señales de que no pueden alcanzar esos objetivos y de que el precio de intentarlo será muy alto e inmediato. De lo contrario tendremos graves problemas. P. Algunos líderes sí dicen que esperan algún tipo de ataque.R. Es cierto. No solo los líderes, también los militares y los servicios de inteligencia. Desde hace al menos 15 años existen declaraciones rusas que hablan de proteger a las minorías rusas en los Estados bálticos, principalmente en Estonia y Letonia. Y están las preocupaciones sobre ese pequeño corredor entre Polonia y Lituania, Suwalki, que conecta Bielorrusia con el enclave ruso de Kaliningrado. Todo esto es motivo de preocupación. Nuestro mensaje a nuestros amigos y aliados occidentales es simple: Rusia solo escucha el poder, la fuerza y la solidaridad de Occidente. P. Donald Tusk urgió hace unos días a la OTAN a tomarse la amenaza en serio. ¿Creen que la Alianza no lo está haciendo? R. Cuando se mira desde la perspectiva de Putin —y me temo que él mira así esta ecuación—, se ve que incluso bajo la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos no entregó misiles de largo alcance a Ucrania. Con el actual presidente, dejó de proporcionar ayuda militar sustancial. Y cuando Rusia puso a prueba nuestros recursos en septiembre con 22 drones en siete horas, lamentablemente no todos los aliados lo calificaron como una provocación deliberada. Algunos dijeron que quizá había sido un error. P. Uno de esos países que usted no menciona es Estados Unidos, que tradicionalmente ha sido el garante de la seguridad europea. Hemos visto decisiones de ida y vuelta con el despliegue de tropas estadounidenses en Polonia. ¿Cómo afecta a la disuasión frente a Putin? R. Esto es a lo que me refiero. Lo que este y muchos otros ejemplos de distintos aliados muestran es lo que Putin puede percibir como divisiones y caos dentro de la OTAN. Aunque Polonia coincide con EE UU en que Europa necesita asumir una mayor parte de la carga de su propia defensa, nos gustaría que ese proceso sea coordinado y gradual. Que no ocurra de la noche a la mañana ni en un plazo de dos años, porque entonces Europa no tendría fuerzas suficientes —ni en capacidades técnicas ni en efectivos— para cubrir el vacío.P. ¿Puede Europa cuidarse sola sin Estados Unidos? R. En los últimos cinco años los presupuestos militares de los miembros europeos de la OTAN han crecido alrededor de un 70%, lo cual es mucho. En Polonia prácticamente se han triplicado. Pero todavía no podemos sustituir algunas capacidades estadounidenses, especialmente en el ámbito aéreo y de defensa antiaérea. Y, en segundo lugar, la OTAN tiene un valor en sí misma. Estamos categóricamente en contra de quienes, a ambos lados del Atlántico, dicen que está obsoleta o que debería ser desmantelada. Y esperamos que el cambio en el pensamiento estratégico de EE UU signifique una reducción de su presencia en Europa, pero no un abandono. P. ¿Cómo cree que se percibe la amenaza rusa desde el sur y oeste de Europa y qué mensaje transmite cuando viene aquí? R. Que la percepción de la amenaza sea distinta es natural, pero pertenecemos a la misma alianza, tanto en la OTAN como, por supuesto, en la Unión Europea. Nosotros queremos ayudar frente a algunos peligros en el Mediterráneo y también esperamos y pedimos su ayuda. Necesitamos defender Europa desde distintas direcciones y la amenaza más importante y urgente es, sin duda, Rusia. Pero además Europa occidental también están sufriendo algunas de las consecuencias: hubo interrupciones del tráfico aéreo claramente causadas por Rusia en Alemania y Dinamarca. Han tenido ciberataques atribuidos a Rusia en España, Italia y otros países de Europa occidental. Y recuerden que Rusia fue capaz, estuvo dispuesta y llegó a enviar materiales explosivos en vuelos de DHL y otros vuelos a través de Europa. Rusia está elevando cada vez más el nivel de las pruebas con las que testea no a la OTAN como alianza, sino a países concretos. P. Existe ambigüedad y dificultad a la hora de atribuir algunos hechos a Rusia. ¿Cómo deberían responder los países a eso? R. Cada vez más gobiernos ya no tienen miedo de llamar a las cosas por su nombre. Por supuesto, hay que seguir reforzando las capacidades militares y de los servicios especiales. Y cooperar mejor. En tercer lugar, tenemos que imponer más sanciones, también contra ciudadanos y entidades rusas. ¿Hacemos lo suficiente? Probablemente no. ¿Lo hacemos con la suficiente rapidez? Probablemente tampoco. Pero la dirección es esa. A lo que Polonia se opone claramente hoy es a que, cuando la disposición de EE UU a actuar como mediador entre Ucrania y Rusia está disminuyendo, algunos países europeos parezcan dispuestos a ocupar ese espacio. Creemos que es prematuro y no dará resultados. Decimos a nuestros amigos de Europa occidental: No envíen señales equivocadas a Putin dando a entender que necesitamos negociar a cualquier precio. Porque incluso aunque ustedes no lo digan explícitamente, Putin podría interpretarlo de esa manera. P. Hablando de las señales a Putin, ¿cómo cree que está viendo la situación en Polonia, donde el presidente, Karol Nawrocki, quiere retirar una medalla a Volodímir Zelenski por homenajear a una unidad con el nombre de fuerzas nacionalistas que masacraron a polacos? R. Vemos claramente como errónea y escalatoria para las relaciones polaco-ucranianas esta orden presidencial de condecorar a una de las unidades militares ucranianas como “Héroes de la UPA”. Tras nuestras conversaciones, corresponde a la parte ucrania proponer algún tipo de solución. Dicho esto, sí, vemos especialmente en las redes sociales que Rusia está avivando este desacuerdo, y que los esfuerzos de los servicios especiales rusos y de sus unidades especializadas en desinformación durante las últimas semanas han estado dirigidos a enfrentar aún más a los polacos con los ucranios y a los ucranios con los polacos. Por supuesto, eso no beneficia a nadie, salvo a Putin y a Rusia.