Con más de quince años de trayectoria en la compañía que opera McDonald's en América Latina, y tres décadas en la profesión, el gerente repasa la transformación de las comunicaciones en la era de las redes sociales, reflexiona sobre el rol de las nuevas generaciones en el mundo laboral y revela el detrás de escena de Puertas Abiertas, el programa que permite a los clientes conocer de primera mano cómo funcionan las cocinas más famosas del mundo.
Mucho antes de las redes sociales, los monitoreos en tiempo real y las métricas que llegan en cuestión de segundos, Fernando Arango pasaba horas con una tijera en la mano. Recortaba noticias de diarios y revistas, las pegaba sobre hojas en blanco y armaba, de manera artesanal, los reportes de prensa que luego llegaban a los clientes. La comunicación avanzaba a otro ritmo y las relaciones públicas se construían mucho más cerca del papel que de una pantalla. Pero la historia empieza incluso antes de aquellas mañanas de oficina.
Corría el año 1988 y la Argentina transitaba los últimos meses del gobierno de Raúl Alfonsín. La inflación crecía, internet todavía era una idea lejana y los teléfonos celulares estaban lejos de convertirse en una extensión del cuerpo en la vida cotidiana. Las noticias se consumían en radios, noticieros televisivos y en esos mismos diarios impresos que Arango recortaría más tarde. En ese contexto, el centro porteño caminaba a otro compás. Sobre la peatonal Lavalle, entre el movimiento de los cines y el ruido de la calle, un joven Fernando conseguía su primer trabajo formal como crew en McDonald's.










