Sorprende a los que desconocen el mundillo mediático que la mayoría de los que hablan frente a una cámara o desde un estudio de radio para cientos de miles de personas, cuando no millones, suelan ser personas tímidas. Carlos Franganillo (Oviedo, 1980) no es una excepción. El periodista asturiano se abre más que nunca en su visita a El Copiloto, el pódcast en movimiento de El Confidencial, y lo hace hablando de su mujer, con la que tiene cuatro hijos y quien le ha acompañado en sus etapas como corresponsal en Moscú y Washington: "Es una persona de enormes cualidades humanas y profesionales, se adapta a todo. En otros compañeros he visto cómo la pareja no aguanta vivir en un país diferente, con otro idioma. Mi mujer habla ruso mil veces mejor que yo, trabajó allí, lo mismo pasó en Washington. Soy un afortunado por muchas cosas, y una de ellas es que ella sea mi mujer". Franganillo, rostro de los informativos del prime time de Telecinco, acumula una notable credibilidad tras su paso por RTVE, la casa que le vio nacer como estrella catódica. Se muestra muy cauto cuando se le pregunta por la situación de la corporación: "Nunca voy a hablar mal de TVE porque es mi casa y quiero a mucha gente de allí". Al ser cuestionado sobre si los políticos han entendido al 100% lo que supone una televisión pública, cree que no, aunque haya habido épocas mejores o peores: "En España, quizá más que en otros sitios, sigue esa mentalidad de colonización". Su fichaje por la cadena privada fue una bomba que salió a la luz en diciembre de 2023; el reto era mayúsculo: sustituir al veterano Pedro Piqueras. La situación del grupo de comunicación es pública y ha sido mejorable desde hace unos años, a falta de tocar las teclas precisas para intentar aproximarse a las audiencias que mantuvo durante su época dorada. "El reto es no perder la cabeza por las audiencias", admite Franganillo. Él no la ha perdido, aunque reconoce que hay momentos duros —también días de alegría— y un estrés continuado: "Aquí la prueba es diaria: te levantas, ves los datos y te puede hundir el resto de la jornada". TE PUEDE INTERESAR Sabedor de que existen tendencias televisivas que ni un presentador ni un espacio per se pueden controlar, el comunicador asegura que "lo único que nos tiene que motivar es salir cada día con la conciencia de haber hecho un producto muy digno". Y va un poco más allá con la insistencia en los audímetros: "La audiencia que ve televisión lineal, aun siendo muy poderosa, es una audiencia menguante, por desgracia; a veces parece que estamos desesperados por decir: "Tengo una parte más grande de este pastel que está menguando". El análisis es el de un sector que está cambiando". O dicho de otro modo, y por él mismo: "Está feo decirlo cuando no eres líder, pero a veces hay una locura por la audiencia". En lo que dura este viaje por los alrededores de Mediaset, en el madrileño barrio de Las Tablas, hablaremos con Franganillo sobre el auge de las tertulias en los medios de comunicación, su conciliación laboral teniendo cuatro hijos, la diferencia entre ser un informativo y hacer infoentretenimiento o su experiencia en la cobertura de tragedias como incendios, terremotos y atentados. Y se podrá ver y oír esa otra faceta del presentador: su pasión por el cine y, en particular, por Alfred Hitchcock: "Estudié Comunicación Audiovisual porque quería ser director de cine, y lo quería ser por él". Revelará lo que desayuna y cuándo cena, también lo que canta en el coche —siempre algo de los Beatles— y cómo sus vástagos le han descubierto algunos temas interesantes de Bad Bunny. Sorprende a los que desconocen el mundillo mediático que la mayoría de los que hablan frente a una cámara o desde un estudio de radio para cientos de miles de personas, cuando no millones, suelan ser personas tímidas. Carlos Franganillo (Oviedo, 1980) no es una excepción. El periodista asturiano se abre más que nunca en su visita a El Copiloto, el pódcast en movimiento de El Confidencial, y lo hace hablando de su mujer, con la que tiene cuatro hijos y quien le ha acompañado en sus etapas como corresponsal en Moscú y Washington: "Es una persona de enormes cualidades humanas y profesionales, se adapta a todo. En otros compañeros he visto cómo la pareja no aguanta vivir en un país diferente, con otro idioma. Mi mujer habla ruso mil veces mejor que yo, trabajó allí, lo mismo pasó en Washington. Soy un afortunado por muchas cosas, y una de ellas es que ella sea mi mujer".
Carlos Franganillo y las televisiones públicas: "En España, quizá más que en otros sitios, sigue esa mentalidad de colonización"
El periodista que comanda el informativo nocturno de Telecinco se monta en El Copiloto para analizar la temporada: "El reto es no perder la cabeza por las audiencias"







