Las predicciones oficiales sobre la trayectoria de tormentas tropicales y huracanes han mejorado en un 80%, pero las relacionadas con la intensidad muestran una mejora inferior, cercana al 30%. El uso de sensores de bajo costo que puedan detectar los cambios océanicos podría facilitar las predicciones sobre intensidad.La empresa Apeiron Labs, creada por Ravi Pappu, desarrolla sensores oceánicos autónomos de bajo costo, diseñados para recopilar más datos en más lugares. Recorren el océano hasta a 400 m de profundidad y obtienen información sobre temperatura, acústica y salinidad para ofrecer una visión en tiempo real. Funcionan como si fueran los pequeños satélites modulares Cube Sat, que orbitan la Tierra, pero en el fondo del océano.“La humanidad necesita mediciones oceánicas, y las necesitamos a una escala nunca intentada. Es un problema enormemente complejo. Al siglo XX, los oceanógrafos se resignaron a llamarlo el siglo del submuestreo. Si lo logramos, tendremos una comprensión mucho más detallada de nuestros océanos y de cómo afectan a los seres humanos. Eso es lo que nos motiva”, explica Pappu en un artículo del MIT.Con esta idea, en 2022, fundó Apeiron Labs, para, dice “comprender cómo funciona el océano”. Agrega: “Si conociéramos sus detalles con la misma precisión que la atmósfera, podríamos predecir con exactitud cuándo y dónde impactan los huracanes”.¿Cómo son los dispositivos?Los dispositivos de detección miden 90 cm de largo y pesan unos 9 kg. Están diseñados para ser lanzados desde un barco o un avión con paracaídas biodegradables y permanecer en el océano seis meses. Cada uno envía datos continuamente a la nube digital, se controla mediante un sistema operativo basado allí y se puede acceder a él desde un teléfono móvil. Tienen dos tipos de sensores: uno para medir la salinidad, la temperatura y la profundidad, y otro que utiliza un hidrófono para escuchar sonidos como los de submarinos y ballenas.“Las corrientes están determinadas por la temperatura y la salinidad, así que si hay un derrame de petróleo, nuestros datos podrían ayudar a determinar hacia dónde se dirige”, dice Pappu. “O si eres pescador, saber dónde cambia el agua de cálida a fría, que es donde se concentran los peces, también es muy útil”, agrega.La historia de Pappu, en tanto, es bastante peculiar. Luego de desarrollar un proyecto, le escribió al investigador en holografía Steve Benton, quien le respondió y le brindó la información que necesitaba. Pasaron los años: Pappu obtuvo una licenciatura en ingeniería eléctrica en la India y luego una maestría en la Universidad de Villanova. Ya recibido, volvió a escribirle a Benton y, entonces, ingresó en el MIT.Tras su experiencia en MIT, trabajó en In-Q-Tel, una organización que invertía en Thing Magic y otras empresas con potencial para impulsar la seguridad nacional. Fue allí donde se percató de la urgente necesidad mundial de contar con sistemas de detección oceánica a gran escala y de bajo costo.“Todos los sistemas de detección oceánica se basan en crear dispositivos extremadamente caros, de unos 20 millones de dólares, que se hundían hasta el fondo del océano y permanecían allí durante cinco años”, dice Pappu. “Necesitábamos dispositivos económicos y escalables que pudieran desplegarse donde se necesitaran y durante el tiempo que se deseara”.
No salen de su asombro: los ingenieros que están desplegando sensores de bajo costo con el objetivo de predecir huracanes y tormentas tropicales
Los dispositivos podrían mejorar las predicciones sobre la intensidad de huracanes y tormentas desoladoras.Fueron desarrollados por un ingeniero que trabajó en el MIT.
















