Todo el mundillo de la inversión se hace la misma pregunta.¿Cómo es posible que, en medio de una crisis energética sin precedentes, un rebrote de la inflación, una deuda pública al límite de lo insostenible y una guerra arancelaria, los mercados, bajo el tirón de Wall Street, estén encadenando un máximo histórico tras otro?La mayoría de las respuestas coinciden en que el boom de la IA es el motor de esta subida. Más allá de los factores externos y la coyuntura negativa, está atrayendo capitales a los mercados, ante la perspectiva de que estamos viviendo una de las mayores revoluciones tecnológicas de la historia reciente de la humanidad.Lionel Aeschlimann subraya la dimensión física e industrial de la nueva tecnologíaPero enseguida llega la otra pregunta: aun así, ¿no estaríamos financiando más allá de lo razonable la promesa de un impacto económico todavía por definir?Estos interrogantes han sido objeto de debate en la sede barcelonesa de la gestora Mirabaud, en ocasión de la visita esta semana de Lionel Aeschlimann, socio ejecutivo del grupo inversor, experto en empresa familiar, que estuvo en la capital catalana para dar una conferencia en la Cambra de Comerç.“Estamos viviendo un momento bastante extraordinario al estilo de Juego de tronos . Tenemos dos fuerzas tan potentes y de índole y de sustancia y de historia de niveles distintos que se oponen, dos poderes que se combaten”, ejemplifica. “Por un lado, estamos con shocks de repetición, la covid, la guerra en Ucrania, la inflación, la subida de tipos más rápida de los 100 últimos años, la fragmentación de la globalización y del comercio internacional y, ahora, la guerra en Irán. Parece que las crisis pertenecen a la normalidad. Al mismo tiempo, tenemos unos mercados de renta variable, en particular en Estados Unidos, boyantes, fantásticos, con tres años seguidos de revalorización y parece que no se inmutan”.Según Aaeschlmann, para entender cómo evolucionará esta pugna, hay que entender con otro enfoque la revolución que está teniendo lugar con la IA. Para él, no va solo de bytes, sino de cemento. No va solo de programadores, sino de ingenieros civiles. Y esta es una de las claves para entender, desde el punto de vista inversor, las dinámicas que están en juego. O, como él dice, “las fuerzas subyacentes”, con las grandes tecnológicas hiperescaladoras que invertirán este año unos 800.000 millones de dólares, el doble de lo que ya gastaron el año pasado, en sus infraestructuras para desarrollar la IA.“Cuando hablamos de inteligencia artificial, el común de los mortales piensa en algo inmaterial, algo en la nube, pero en realidad es todo lo contrario. Es industria, es materia prima, es infraestructura, es red. Es como si estuviéramos pasando de una antigua economía del software, con compañías que apenas tenían activos físicos en su balance ( asset light ), otra vez a la idea del ferrocarril. Si se mira bien, todo lo que está en auge son compañías de activos reales ( asset heavy ): terrenos, energía, tubos, construcción. Los padres dedicaron los 20 últimos años a repetir el siguiente mantra a sus hijos: ‘Tienes que estudiar informática, hacer coding, porque vas a tener un empleo seguro’. Ahora yo le diría: ‘Hijo mío, haz ingeniería civil, que es el futuro’. Porque claro, la cadena de suministro que sirve para fabricar la inteligencia artificial es energía, carreteras, centros de datos, tierras raras. Y encima, con un cuello de botella”, describe Lionel Aeschlimann.¿Es, por lo tanto, la inversión en la IA una estrategia más sólida de lo que parece? La gestora Mirabaud, fundada en 1819, ha vivido varias crisis internacionales en más de dos siglos. Al margen de si hay burbuja o no, a largo plazo este ejecutivo cree que esta tecnología, que ahora en sus comienzos es inflacionaria, a largo plazo, al incrementar la productividad, será más bien desinflacionaria, es decir, que contribuirá a mejorar la eficiencia de la economía y a abaratar los costes de producción.A la espera de que esta revolución económica y tecnológica llegue a su desenlace, Mirabaud continúa monitorizando las oportunidades. “Hay que estar en la renta variable, porque las previsiones de beneficio por acción siguen creciendo bastante. Pero hay más riesgos que antes”, concluyen los gestores de esta firma. El Juego de tronos tiene aún varias temporadas por delante.En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.
La IA es como el ferrocarril
Los gestores de Mirabaud explican por qué los mercados cotizan al alza pese a las guerras










