Actualizado 13/06/2026 - 01:59h.

Ian de la Rosa se crio en Níjar, bajo el duro calor de Almería. Allí, en la periferia de una industria cinematográfica que solo se acerca a la provincia andaluza para simular el desierto de México o las áridas colinas de Siria, creció un chaval ... de familia humilde sin nexos con eso de hacer películas. Y, sin embargo, con su primer corto, siendo todavía un veinteañero, llegó a Cannes. Con el segundo logró la nominación al Goya. Ahora, en su salto al largometraje con 'Iván & Hadoum', el destino lo ha llevado a la Berlinale y será un fijo en la nominación al Goya a dirección novel. Todo con una historia radicada en Almería donde se dibuja una provincia de bellos paisajes y oscuros trasfondos, ambos rodados con luminosidad y, sobre todo, naturalidad. Con dos personajes, los Iván y Hadoum que remite el título, trans él y de orígenes marroquíes ella, que viven los conflictos propios de la edad (están en la veintena) sin que la descripción rápida y básica de sus personajes los condicione en las aventuras que les propone el cineasta, que ha tardado una década en llevar a la pantalla su idea. «Yo mismo soy trans y no estoy todo el rato conflictuado por ello», sentencia Ian de la Rosa .