Aunque se configurara como un ejercicio más cercano a la pulsión política que a la introspección emocional o sexual, Encuesta sobre el amor, documental dirigido por Pier Paolo Pasolini en 1964, intentaba asomarse al alma colectiva de la Italia de su tiempo, micrófono en mano e imagen sostenida a unos palmos del rostro. En Esmorza amb mi (Desayuna conmigo), debut en la dirección cinematográfica del hasta ahora guionista y dramaturgo Iván Morales, y adaptación de su propia obra teatral, aquella película de Pasolini no solo es citada de forma explícita, sino que actúa como eje simbólico para definir a uno de sus personajes: una documentalista catalana que investiga su reverso, el desamor. Una empresa, en ambos casos, abocada a lo imposible. ¿Alguien es capaz de entender tal abismo?

Con una estructura de relatos cruzados que se suceden de forma secuencial —cuatro historias personales que se desarrollan entre los 20 y los 35 minutos, con conexiones constantes entre cada uno de los roles—, Esmorza amb mi se inscribe en una peculiar línea de cine comercial de autor tendente a la independencia. Una producción surgida desde los márgenes que, en uno de sus hilos narrativos, reflexiona además sobre la tensión entre la autenticidad radical y la integración en el sistema, en el cauce del mainstream. Y un creativo trabajo con excelentes interpretaciones de Anna Alarcón, Álvaro Cervantes, Marina Salas e Iván Massagué, que juega con los cambios de formatos audiovisuales y narrativos —del móvil en vertical a la pantalla panorámica; de los testimonios a cámara como falso documental a la ficción pura y dura—, mientras articula una reflexión que huye de lo teórico para bucear en lo práctico.