Horas antes del silbatazo inaugural del Mundial, los dioses están pendientes de un partido de pelota en un pequeño foso de la zona arqueológica de Cuicuilco, en Tlalpan, al sur de la Ciudad de México. El árbitro agarra la pelota de hule, ante la mirada atenta de los diez jugadores. “El juego de la vida y la muerte: se gana y se pierde”, dice antes de hacer rodar la redonda. Uno de los jugadores espera a su llegada, se apoya en el suelo con la mano y golpea la cadera con su cadera, con la soltura de un bailarín de breakdance. El resto de jugadores queda pendiente del movimiento del balón, como jaguares acechando a su presa. Es el inicio del breve partido de exhibición de pelota mesoamericana organizado por la alcaldía de Tlalpan, uno de los eventos previos a la Copa del Mundo de fútbol. Este tipo de exhibiciones forma parte del Mundial Social, el programa enfocado en ampliar las miras del torneo de fútbol, en el que México comparte cartel con Estados Unidos y Canadá. El encuentro entre la decena de jugadores, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se jugó este jueves en Cuicuilco B, una zona poco habituada al tránsito del público con más de 2.000 años de antigüedad. El responsable del lugar, Ramón López Valenzuela, cuenta que ese mismo lugar fue explorado con las obras de los Juegos Olímpicos de 1968. “Creo que desde [entonces] habrá sido abierta al público tres o cuatro veces”, apunta durante el evento.Ceremonia de saludo al sol previa al juego de pelota en Cuicuilco B.REBECA HERRERAJugadores de pelota esperan el inicio del juego.REBECA HERRERALos jugadores cubren sus caderas con fajados para protegerse de los golpes de la pelota.REBECA HERRERA“El juego de la vida y la muerte: se gana y se pierde”, dice antes de hacer rodar la redonda.REBECA HERRERALa alcaldesa de Tlalpan, Gabriela Osorio, encabeza el evento.REBECA HERRERAEl partido de exhibición estuvo acompañado por cantos ceremoniales.REBECA HERRERALos jugadores cubren sus caderas con fajados para protegerse de los golpes de la pelota, que llega a pesar hasta cuatro kilogramos. También embuten sus manos en una malla de cuero, para que los apoyos repentinos en el suelo no sean dolorosos. No hay aros, ni porterías: los puntos se cuentan cuando uno de los jugadores no devuelve la pelota correctamente al rival. Es parte de las normas que una decena de estudiantes de una primaria de Tlalpan siguen en otro partido previo.El evento había iniciado un rato antes. La voz de una narradora sale de unas bocinas ubicadas junto a la pista: “El juego de pelota no murió, solo esperó a que recordáramos que hay cosas por las que vale la pena arriesgar la piel, el orgullo y el corazón”. Una treintena de estudiantes de Tlalpan entran al pequeño foso para realizar un baile inicial. “La ceremonia prehispánica inicia pidiendo permiso a los rumbos del mundo”, dice la narración.La alcaldesa de Tlalpan, Gabriela Osorio, viste la camiseta con la que México saldrá al campo unas horas después. “Qué fuerte y simbólico es inaugurar el Mundial de esta forma, honrando a los pueblos originarios. Somos pueblos de mucha historia”, clama ante el centenar de personas reunidas en el público, entre las que hay algunos padres y vecinos del ejido de Topilejo. “El Mundial”, continúa Osorio, “es el gran pretexto para que el mundo conozca esta tierra [en relación a la Alcaldía]”.Los niños y niñas visten con cintas amarradas a sus cabezas y tobilleras con algo parecido a cascabeles, que suenan con cada movimiento. El árbitro, convertido entonces en una especie de líder espiritual, comienza a entonar cantos ceremoniales. El sonido de la flauta, el hompak (una especie de didgeridoo prehispánico) y la percusión crean un ritmo envolvente, de esos que logran los rituales ancestrales o un directo de Pink Floyd.El partido de los universitarios ha terminado a los 15 minutos. No ha quedado muy claro quién ha quedado victorioso, pero uno de los jugadores toma el micrófono para dirigirse al público. “Estamos retomando esta práctica porque es de nuestros ancestros, de nuestra raíz”, apunta. La cancha más grande del mundo es la cultura de México.Como parte del Mundial Social 2026, el juego de pelota mesoamericano regresa a espacios emblemáticos del patrimonio nacional mediante demostraciones de juego de pelota y ulama, práctica que mantiene vivo uno de los legados… pic.twitter.com/oBWaCINclq— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) June 3, 2026
“El juego de la vida y la muerte”: la inauguración de la Copa del Mundo rueda al son de una pelota ancestral
México aprovecha el torneo de la FIFA para presumir el juego de pelota mesoamericana con una pequeña exhibición en la zona arqueológica de Cuicuilco













