Los maestros de la CNTE estaban preparados para poner toda la carne en el asador este jueves. Tras dos semanas de huelga general y tensión con el Gobierno, con el que no han logrado un acuerdo antes de la inauguración del Mundial, esta mañana han llegado los refuerzos y miles de docentes se han apoderado de la calzada de Tlalpan, cerca del estadio Azteca. Era su última carta fuerte antes de que el torneo se adueñara de los focos y del espíritu nacional. Los 20.000 maestros, según cálculos del propio sindicato, avanzaron tranquilos y con vigor. A la vuelta, por la misma calzada, el ánimo era otro. “Qué, Willy, te han derrotado”, bromeaba Édgar a su colega de Guerrero de regreso al punto de partida. Willy le responde con gracia, imitando el mohín que hacen los ojos cuando lloran. A la hora del almuerzo, lo que les quedaba era eso: la resignación, el humor y la compañía del otro. Con todo, seguirán en el plantón.Tlalpan se convirtió el jueves, por momentos, en el kilómetro cero del antiMundial. Allí han confluido parte de los colectivos que buscaban el último impulso para visibilizar su causa: de la crisis de desaparecidos —son más de 130.000— al refugio franciscano que recibe a los perros maltratados. El sur de la capital era un muestrario de los problemas que acechan a México. Nadie aquí estaba pendiente del 1-0 del primer tiempo, menos aún del 2-0 con el que se cerró el juego. El recibimiento quedaba lejos del ánimo festivo que se vivía apenas tres kilómetros más allá, dentro del perímetro blindado por la autoridad, donde la afición jaleaba al equipo local. Un enorme tráiler de la policía, atravesado de extremo a extremo de la vía, marcaba el muro infranqueable que separaba las demandas sociales de la competición deportiva. De un lado, el implacable despliegue policial; del otro, una mancha dividida por segmentos. Primero, los colectivos más combativos, que han tratado de vandalizar el furgón. Un poco más allá, el cordón de civiles voluntarios que han hecho de barrera humana al grito de “¡queremos paz!”. Finalmente, el contingente magisterial, el más numeroso y el más prudente. Los maestros buscaban evitar las acusaciones de violencia por parte del Gobierno. La cabecera de la marcha, capitaneada por la sección de Oaxaca, quedó metros atrás de los incidentes y se desmarcó de ellos. En un mitin reiteraron su demanda central, la vuelta a las pensiones públicas, y se lamieron las heridas. “Hoy era la oportunidad para darle una vida digna a los trabajadores de la educación. Si no ha sucedido hoy, va a ser difícil”, reconoció Otón Rodríguez, de 63 años. Forma parte del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Guerrero y llegó a las cuatro de la mañana. Volvió a su Estado por la tarde, satisfecho con su viaje de ida y vuelta. “Va a haber buenos resultados. La fuerza ahí está”, corrige su pesimismo. La presión por el Mundial había jugado a favor del sindicato hasta este jueves. Todos sabían, y lo confiesan, que después de hoy las cosas cambian. Las expectativas estaban puestas en lograr arrancarle al Gobierno los primeros pasos, dice Katia Prieto —playera de la selección mexicana, sombrilla de flores, extenuada por el calor—. Esto es la derogación de la ley del ISSSTE de 2007, que sustituyó las pensiones públicas por un sistema de cuentas de ahorro individuales gestionadas por administradoras privadas. El Ejecutivo desecha la alternativa por falta de presupuesto.“Difícilmente nos van a hacer caso después de que pase esto. Todos sabíamos que tenía que haber respuesta antes del 11 [de junio]”, dicen dos jóvenes oaxaqueñas que se quedaron en el campamento mientras sus compañeros marchaban. No hay pesimismo en su voz. Se muestran alegres y combativas, el realismo de conocer la situación solo hace que se preparen para ir por más. Gisela y Arlén, de 29 y 32 años, llevan plantadas desde el día 25 de mayo y dicen que no se moverán. El acuerdo parece cada vez más lejos y la decepción por la promesa incumplida de la presidenta ha atravesado toda la marcha. Hay desánimo, pero también reina la tranquilidad. Están bregados en la lucha. “La presidenta nos ignora, pero cuando fue su campaña los que la hicimos fuerte fuimos los maestros. Aunque no consiguiéramos lo que estamos buscando, la satisfacción de manifestarse y no quedarse callado te hace sentir bien. Si estás bien organizado, puedes avanzar”, resume Lucero Zacamecahua, veracruzana de 42 años. En la mayoría de los Estados la CNTE es una minoría desgajada del sindicato institucional, el SNTE, y en la capital encuentran un eco a sus demandas que los iguala con las entidades más fuertes: Oaxaca, Chiapas, Zacatecas. La relación del Gobierno con el sindicato mayoritario es mucho más fluida —su dirigente, Alfonso Cepeda, es senador del partido gobernante— y Sheinbaum está tratando de devolver a la CNTE al rol minoritario que representan dentro del magisterio nacional, trastocado cada tanto por su fuerte poder organizador. Este jueves por la mañana ha elevado el tono con la Coordinadora y ha lanzado: “Hay más de un millón de maestros, ¿para qué seguimos encerrados en una discusión que no nos está llevando a ninguna salida?”. La forma de sortear ese debate es una consulta, escuela por escuela, sobre la sustitución de USICAMM, el sistema de promoción interna basado en evaluaciones que han acordado —desde la campaña— eliminar. La presidenta ya había anunciado tiempo atrás una encuesta por todo el país, pero el contexto manda un mensaje político y los plazos se han acortado hasta este agosto por el propio compromiso adquirido con la CNTE para presentar ya una iniciativa legislativa. La consulta les restará peso en la decisión final.Los maestros y todos sus sentimientos encontrados se han desplazado de vuelta, en metro, hasta su campamento base, donde los esperaba una tormenta torrencial minutos después del pitido final del partido. Eso tampoco los hará levantarse. “Tenemos que salir con algún acuerdo”, dice Pedro Hernández, secretario general de la CNTE, “para poder levantarnos”. El pistoletazo de salida del Mundial es solo un punto y seguido. Seguirán las negociaciones, seguirá la pelea, seguirán las protestas en las calles de la capital.
La euforia mundialista arrolla a una CNTE en pie de lucha
Miles de maestros se apoderan de la calzada de Tlalpan durante el partido inaugural, su última carta fuerte para visibilizar su demanda por las pensiones: “Sabíamos que tenía que haber respuesta antes de hoy″












