La campaña de Iván Cepeda suma casi dos semanas intentando reinventarse para ganar las elecciones. El proceso que inició tras la primera vuelta ha dejado claro no solo de qué quiere alejarse, sino también de quiénes. Armando Benedetti y Roy Barreras, dos viejos protagonistas de la política colombiana que hace cuatro años fueron piezas clave en la victoria del hoy presidente Gustavo Petro, han quedado por fuera. El candidato oficialista ha buscado mantenerlos a raya y en una eventual victoria, dice, no contempla gobernar junto a ellos, como sí ha hecho Petro.La decisión no es menor si se mira hacia atrás. En 2022, los veteranos congresistas que habían sido alfiles del derechista Álvaro Uribe y luego aliados fieles de Juan Manuel Santos que se sumaron a la izquierda hasta ser cabezas de la campaña del hoy presidente. Barreras asumió como jefe de debate parlamentario, con la misión de sumar mayorías en un Congreso fragmentado, en el que el petrismo contaba solo con una cuarta parte de los votos. Ese rol lo convirtió en fundamental estratega electoral, aunque dio un paso al costado en la última semana de la campaña, tras la filtración de los llamados “petrovideos” en los que se le veía planeando estrategias para afectar a candidatos rivales.Benedetti, por su parte, fue el jefe de la campaña, uno de los hombres más cercanos al mandatario. Pieza clave de la fuerza en la Costa Caribe desde que coordinó un multitudinario acto en Barranquilla, recordado porque la tarima tenía la forma de una ‘P’ roja gigante y mostró desde inicios del certamen la fuerza electoral y financiera de Petro. Ya con Petro el Gobierno, Barreras fue el primer presidente del Senado, encargado de organizar una coalición mayoritaria que duró poco más de un semestre, pues el presidente decidió revertirla ante las dudas de parte de sus aliados frente a su reforma a la salud. Cuando el Consejo de Estado anuló su elección por doble militancia, el político vallecaucano pasó a ser embajador en Londres, un cargo apetecido, pero que lo alejó de los centros de poder. Benedetti, por su parte, inició en una posición similar: embajador en Venezuela, encargado de reiniciar las relaciones bilaterales, pero lejos de la posición central que tuvo en la campaña. Estaba molesto; como se reveló luego en unos audios filtrados en los que maltrataba a quien había sido su secretaria privada y era mano derecha de Petro, Laura Sarabia: en ellos se oía al político barranquillero decir que había conseguido 15.000 millones de pesos para la campaña, y lanzar amenazas. “Nos hundimos todos, nos acabamos todos, nos vamos presos”. Petro los reitó a los dos del Gobierno, pero luego los reencauchó.Los episodios se suman. En junio de 2024, mientras Benedetti ejercía como embajador ante la FAO, la policía española acudió a su casa luego de una llamada que hizo su esposa, Adelina Guerrero, por un presunto episodio de violencia. Aunque Guerrero se retractó después, la Fiscalía mantuvo abierta la investigación, en un escándalo que le ha costado caro al presidente, quien decidió mantenerlo en el Gobierno -y ascenderlo- a pesar de los señalamientos. Fue ese antecedente el que estalló en el icónico primer Consejo de Ministros televisado, en febrero de 2025 y cuando Benedetti se estrenaba como ministro del Interior. En ese espacio, mujeres que han dedicado su carrera a la izquierda, como la entonces ministra de Ambiente, Susana Muhamad, le dijeron al presidente que no podían compartir asiento en la misma mesa de gabinete con un hombre con denuncias por violencias machistas. La vicepresidenta Francia Márquez fue más lejos: le dijo al mandatario que “respetaba, pero no compartía” ese nombramiento.Benedetti ha sido llamado a juicio por la Corte Suprema de Justicia, acusado de tráfico de influencias en tiempos de Santos, en uno de los múltiples señalamientos que le afectan. Barreras, que tiene otras tantas denuncias –un exministro de Petro, Luis Carlos Reyes, ha denunciado que le exigió cuotas burocráticas–, dejó la embajada en abril de 2025 para lanzarse a la presidencia. Lo hizo agitando banderas de la centroizquierda, como contrapeso a Cepeda y buscando el guiño presidencial. Nunca lo obtuvo y solo alcanzó unos 14.000 votos en la primera vuelta.Esa trayectoria marca una sombra profunda para una campaña de izquierda como la de Cepeda, y que se ha negado a abrirse a otras fuerzas o a operadores políticos tradicionales como hizo Petro en 2022. Así lo explica uno de los coordinadores de la campaña. “Ha sido insistente en que no quiere deberle nada a nadie”, dice. La paradoja es difícil de ignorar. Cepeda es el candidato de Petro. Aunque en los últimos días ha buscado tomar distancia del jefe de Estado, comparte su historia, su militancia y sus luchas. Pero rechaza el manual con el que Petro llegó al poder, para mantener el pilar en el que más insiste: la coherencia. Este miércoles, en los micrófonos de Caracol Radio, el senador oficialista fue tajante sobre una posible vinculación de Barreras y Benedetti en un eventual Gobierno suyo.-¿Qué tan cerca estará Benedetti de su Gobierno?- le preguntó. -No hemos considerado esa posibilidad, para serle franco.-¿Y Roy?-Tampoco.En la misma emisora, fue interpelado sobre la decisión de Petro de gobernar con el apoyo de otros políticos cuestionados como Antonio Correa, Ape Cuello, Julián Bedoya, Carlos Andrés Trujillo y el llamado Clan Torres. Evitando mencionar nombres o personalizar su respuesta, el candidato contestó con una propuesta programática. “Haré mi mejor esfuerzo para que podamos eliminar la corrupción desde el Gobierno. Buscaré tomar prácticas, acciones, que eviten que comience por el propio Gobierno. Voy a combatir la corrupción, venga de donde venga y caiga quien caiga”.Este diario consultó a Benedetti para conocer su posición frente a su exclusión de la campaña, pero hasta la publicación de este artículo no había contestado los mensajes. Barreras, por su parte, dice que varios dirigentes intermedios del equipo de Cepeda lo han buscado. “Agradezco a la gente del Pacto que en las redes han pedido públicamente que yo llegase a esa campaña, pero esa es una decisión del candidato. Y el candidato nunca me buscó”. El veterano excongresista vallecaucano, quien de todos modos hace campaña en sus redes sociales a favor de Cepeda, dice que su propósito es mayor: evitar un Gobierno de ultraderecha. “Hace tres meses el mismo Iván Cepeda me propuso un acuerdo político en caso de que él no pudiera ir a la consulta; no me explico qué lo hizo cambiar su posición”, señala. Cambio o no, la distancia es evidente.
Cepeda construye su campaña sin los hombres que llevaron a Petro al poder
El senador de izquierda mantiene la distancia con Roy Barreras y Armando Benedetti, políticos tradicionales que fueron decisivos en la victoria de 2022










