La inauguración del Mundial de 2026 dejó una de esas fotografías capaces de explicar mejor que cualquier discurso las divisiones políticas y sociales en México. Dentro del Estadio Azteca, entre palcos, zonas VIP y localidades con precios que alcanzaron cifras inasequibles para la mayoría de la población, desfilaron empresarios, gobernadores y exgobernadores, dirigentes partidistas y figuras de la oposición. A unos 27 kilómetros del coloso de Santa Úrsula, en una explanada pública de la alcaldía Gustavo A. Madero, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, celebraron los goles de la selección junto a miles de ciudadanos en una de las zonas más marginadas de la capital. La imagen sintetizó dos formas de entender la política y el poder en el país. Mientras las élites económicas y una parte de la clase política acudieron al partido inaugural entre México y Sudáfrica, el oficialismo decidió convertir el arranque mundialista en una celebración popular.No era una entrada cualquiera. Los boletos para asistir a la ceremonia y primer encuentro fueron objeto de polémica durante meses por sus precios. Las localidades más baratas rondaron los 15.000 pesos, una cifra cercana al salario mínimo mensual de millones de trabajadores mexicanos. Los lugares preferentes alcanzaron entre 30.000 y 100.000 pesos. En la reventa, algunos boletos llegaron a ofertarse hasta en un millón de pesos y para la final aparecieron anuncios de hasta cuatro millones.En un país donde más de un tercio de la población vive con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas, el Mundial se convirtió desde su arranque en un espectáculo reservado para unos cuantos, para los privilegiados. Lejos quedaba en la memoria de los mexicanos las dos Copas del Mundo anteriores, que pudieron disfrutarse en familia.Entre los afortunados, estuvo el empresario Ricardo Salinas Pliego, uno de los hombres más ricos del país y también uno de los críticos más severos del Gobierno. El propietario de Grupo Salinas compartió en redes sociales su llegada al estadio acompañado por parientes. “Es hora de mi cita con México”, escribió antes del encuentro. A su llegada recibió algunas rechiflas por parte de la afición, una escena que no tardó en viralizarse. También acudió el exgobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, quien esquivó los cuestionamientos sobre la situación política nacional y prefirió concentrarse en el fútbol. Su presencia no pasó desapercibida. El político carga con señalamientos que van desde acusaciones de corrupción hasta la polémica expulsión del PRI tras la derrota histórica en su principal bastión político en 2023. La oposición política encontró en el Mundial un espacio de coincidencia. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, compartió fotografías desde algún palco del estadio, acompañado por su familia. La excandidata presidencial y empresaria Xóchitl Gálvez se unió a la lista con la publicación de una selfie con la cancha de fondo. La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, presumió su presencia a nivel de cancha. Santiago Taboada, el excandidato a gobernar Ciudad de México, también su llegada al recinto. Incluso José Antonio Meade, antiguo candidato presidencial del PRI, celebró desde el estadio el inicio de la justa futbolística. Uno de los personajes más activos fue el gobernador de Nuevo León, Samuel García. El político emanado de Movimiento Ciudadano (MC) documentó su presencia por el estadio junto a su esposa, Mariana Rodríguez. Publicó fotografías con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y con la leyenda portuguesa Luís Figo. En otra imagen apareció acompañado por el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus. Entre ambos, gobiernan dos de las tres sedes mundialistas en México. La inauguración terminó convertida en una auténtica pasarela de poder. Políticos de distintos partidos, empresarios, diplomáticos y figuras públicas compartieron espacio en uno de los eventos más exclusivos del año.En contraste, la presidenta Claudia Sheinbaum eligió un escenario radicalmente distinto. Lejos de los palcos y de las zonas VIP del estadio, siguió el encuentro desde el Deportivo Hermanos Galeana, en Gustavo A. Madero, junto a la jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada.La decisión tuvo dos frentes. La primera, la jornada de protestas y movilizaciones de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) que mantienen un plantón cerca de la plancha del Zócalo capitalino. El segundo, una evidente carga política. Desde su llegada al poder, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha construido buena parte de su narrativa alrededor de la cercanía con los sectores populares y del rechazo a los privilegios asociados a las antiguas élites políticas y económicas. La inauguración del Mundial le ha dado a la mandataria una oportunidad ideal para reforzar ese mensaje.Mientras los dirigentes opositores y los grandes empresarios compartían fotografías desde el inmueble mundialista, las principales figuras del oficialismo aparecían rodeadas por ciudadanos que siguieron el partido en pantallas instaladas por el Gobierno capitalino o domésticas. En el oficialismo no faltaron las excepciones. Santiago Nieto, el exdirector del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, pero más conocido por su papel en la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, fue visto con su esposa, la consejera electoral Carla Humphrey, a su llegada al estadio. Incluso dentro del Congreso mexicano, la celebración adquirió otro tono. La presidenta de la Cámara de Diputados, la panista Kenia López Rabadán, siguió el partido desde el Palacio de Lázaro, sede del Legislativo. Lo mismo hizo el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, quien instaló un austero Fan Fest y observó el encuentro acompañado de su hermano, el gobernador de Zacatecas, David Monreal, legisladores y colaboradores. La victoria de México por dos goles sobre Sudáfrica permitió la celebración del resultado a lo grande, pero desde realidades muy distintas. El Mundial comenzó con una fiesta nacional, aunque también con una postal sobre las desigualdades que atraviesan al país.
La élite política y empresarial convierte la inauguración del Mundial en un desfile de privilegios
Empresarios y líderes opositores se muestran públicamente en uno de los eventos más exclusivos del año, mientras Claudia Sheinbaum y los principales cuadros de la 4T eligen una celebración popular lejos de los reflectores del estadio












