Un coche con una bolsa de pl�stico en lugar del cristal de la puerta delantera derecha marcaba ayer el lugar en el que Stephen Ogilvie fue apu�alado por Hadi Alodid el lunes por la noche, en un ataque que ha generado la mayor oleada de violencia en la capital de Irlanda, Belfast, en casi tres d�cadas.A un lado est�n las viviendas del Estado que acogen a personas con bajos recursos. Al otro, el Centro de Acogida de Thorndale, de la organizaci�n cristiana Ej�rcito de Salvaci�n, una instituci�n que desarrollo una acci�n social similar a C�ritas en Espa�a. Es una zona obrera, de ingresos bajos, que da a unos prados del color verde esmeralda de la naturaleza de Irlanda del Norte. "No es un sitio por el que debas andar de noche", comenta un parroquiano en un pub de la vecina Avenida Kinnaid.Al lado del pub, una casa conm tres banderas: la de la Rep�blica de Irlanda, la del Sin F�in -el partido de los cat�licos de ese territorio, y antiguo brazo armado de la organizaci�n terrorista IRA-, y la de Palestina. Toda una declaraci�n pol�tica y social. Es un barrio obrero, cat�lico -o, como se dice en Irlanda del Norte, "unionista", o sea, partidario de la integraci�n con la Rep�blica de Irlanda- en cuyos pubs la gente hac�a ayer por la tarde apuestas en las carreras de caballos que retransmit�an las televisiones. Pero cerca, en Tiger's Bay, empieza la zona 'del r�gimen -'loyalist'-, protestante y a favor de seguir en el Reino Unido.La gran paradoja es que, probablemente, ni Alodid ni Ogilvie son cat�licos. El primero es de nacionalidad sudanesa, un pa�s estrictamente isl�mico que, hasta una d�cada y media, fue acusado de perpetrar genocidio contra las comunidades cristianas y animistas que acabaron por hacerse independientes. Y Ogilvie es un apellido escoc�s. Los 'scotch-irish', o 'escoceses-irlandeses' llegaron a Irlanda en el siglo XVII. Eran fan�ticos protestantes que fueron empleados por el Gobierno y los terratenientes brit�nicos para conquistar a la poblaci�n local cat�lica. Muchos de ellos emigraron despu�s a lo que hoy es Estados Unidos, donde forman la base social y cultural de Apalachia y el Sur del pa�s. Y tambi�n del trumpismo.Los vecinos insisten en que Alodid y Ogilvie viv�an en el mismo bloque, una de las dos casas de cinco pisos enfrente del Centro de Acogida de Thorndale. All�, cuando todav�a era de d�a, Alodid apu�al� en el cuello, la cara y el pecho a Ogilvie, cuya vida, seg�n las autoridades, no corre peligro pero que, seg�n algunas informaciones sin confirmar, podr�a estar en coma.�sa fue la mecha que encendi� el polvor�n. Desde entonces, Belfast vive en un estado de alerta como no se conoc�a desde que protestantes -con la ayuda de las Fuerzas Armadas brit�nicas- y cat�licos andaban a tiro limpio en las calles. "Los problemas ('troubles') me robaron mi infancia y mi adolescencia. No quiero que esto vuelva a pasarme ahora en la vejez", declaraba ayer Paul, jubilado de 71 a�os, en su casa de Sandyknowes Park, un barrio tradicionalmente protestante en las afueras de la ciudad.El mi�rcoles por la noche un grupo perfectamente coordinado de manifestantes que se enfrentaba con la polic�a, rob� una furgoneta, le prendi� fuego y la estrell� contra el muro de la casa de Paul. El muro est� agrietado, y en dos columnas faltan los remates de piedra en forma de pir�mide. Los manifestantes, todos chicos j�venes, con la cara tapada, que aparecieron a las siete de la tarde, los arrancaron para tirarlos contra las fuerzas de orden. Al otro lado de la calle, solo queda el armaz�n carbonizado de una casa. "Los due�os tuvieron suerte porque solo lo usaban como almac�n", explicaba Paul.Sin casaDesde que explot� la violencia, el martes pro la noche, alrededor de 25 personas se han quedado sin casa en Belfast, de acuerdo con los datos oficiales. La mayor parte de ellas son inmigrantes. Los manifestantes, normalmente, saben qu� casas incendian. El ministro para Irlanda del Norte, Hilary Benn, ha calificado lo que est� pasando de "vandalismo racista". Es, adem�s, un vandalismo bien organizado. Los grupos anti inmigraci�n se comunican a trav�s de Facebook y WhatsApp. Y siguen una tradici�n de la �poca de la violencia religiosa: iniciar sus acciones despu�s de salir de trabajar y de cenar. Entretanto, la polic�a ha resucitado las t�cticas del pasado: balas de goma y ca�ones de agua. La violencia contra los inmigrantes ya estall� hace un a�o en la vecina Londonderry, en aquella ocasi�n por una violaci�n perpetrada por dos rumanos. Ahora parece tan prevalente como la due la guerra entre cat�licos y protestantes.La gran diferencia es que ahora cat�licos y protestantes est�n unidos contra la inmigraci�n, que fluye desde la Rep�blica de Irlanda, con la que Irlanda del Norte no tiene frontera, pese al 'Brexit', para, precisamente, evitar una vuelta de la violencia tribal de los 'troubles'. Mike, un pintor cuyo padre "se pas� tres a�os mirando debajo del coche, porque la polic�a le dijo, por error, que estaba en la lista de blancos de los terroristas", cree que es posible que estos violentos disturbios est�n siendo organizados por "gente que fue del IRA y de los 'paramilitares'", en referencia a las dos principales organizaciones -una, cat�lica, la otra, protestante- de la violencia religiosa del pasado.