Chapu Apaolaza

12/06/2026 a las 01:52h.

La visita del Papa nos ha devuelto una infancia necesaria ahora que éramos todos tan adultos, tan cínicos, tan necios. El día de la vigilia de los jóvenes, en la primera jornada del viaje de Su Santidad, entraba León XIV con el papamóvil y alguien ... levantó un niño para que lo bendijera. Desde ese momento, el viaje del Santo Padre ha sido también el viaje de los niños, y aparece uno cada tres segundos, como las ikurriñas en el Tourmalet. Su Sanchidad el presidente del Gobierno se ha apuntado al carro de los pañales porque para lavar sus pecados se acoge a sagrado. Ayer hasta le extendieron uno y lo cogió en brazos mientras los reporteros con mala leche imaginaban metáforas sobre una sagrada familia inversa. Cuando alguien preguntó por qué llevaba un niño en brazos, alguien comentó que sería suyo. Los de Arguineguín, que son de gatillo fácil y se hablan tanto de un lado a otro de la calle que parece condición necesaria del pueblo hablarse a gritos y de lejos, forman una comunidad calmada, entusiasta y acogedora con la que da gusto cruzarse. Incluso entre hermanos se saludan como si no se hubieran visto en décadas.

Infancia

Sagrada Familia