El Salvador enfrenta riesgos crecientes por el cambio climático, según Emma García de CESTA, tras el impacto de la depresión tropical Cristina. (Foto: Ministerio de Medio Ambiente)El Salvador enfrenta desafíos crecientes ante el cambio climático, según la ingeniera agrónoma Emma García del CESTA. Durante una entrevista televisiva en Diálogo, García explicó que la reciente depresión tropical Cristina puso en evidencia la necesidad de fortalecer la gestión ambiental y la protección de la economía y la seguridad alimentaria en el país.La especialista destacó que el cambio climático ya tiene efectos visibles en la vida de las comunidades y en la producción de alimentos. A su juicio, tanto el Estado como la ciudadanía deben prestar mayor atención a la urgencia de este tema global.PUBLICIDADPara Emma García, el país vive una situación de riesgo por fenómenos como lluvias intensas, tormentas e inundaciones. Explicó que estos eventos se ven agravados por la ocupación desordenada del suelo y la degradación ambiental en distintas zonas. “No hemos estado tomándolo en importancia, ha sucedido que no estamos preparados”, comentó.La experta señaló que la gestión institucional suele centrarse en la atención de emergencias, como la habilitación de albergues y la evacuación de personas, pero que existen oportunidades para fortalecer las estrategias de prevención en el largo plazo. “Solo vemos a Protección Civil atendiendo albergues, pero no nos estamos educando ni realizando acciones de fondo”, afirmó.PUBLICIDADEmma García advirtió que la gestión ambiental en El Salvador sigue enfocada en emergencias y requiere más prevención ante lluvias, tormentas e inundaciones. (Foto: Ministerio de Medio Ambiente)García considera que la anticipación y la prevención pueden ayudar a reducir los impactos en la economía y la seguridad alimentaria, evitando que los daños se acumulen por la falta de medidas estructurales.La ingeniera indicó que el cambio climático afecta tanto a las comunidades como a la economía agrícola. Señaló que la producción de alimentos y el acceso al agua pueden verse limitados durante periodos de lluvias extremas o sequías. “¿Cómo va a estar la situación de la producción de alimentos? ¿Cómo va a estar el agua para consumo humano?”, planteó.Explicó que la pérdida de vegetación, la erosión de los suelos y los desbordamientos afectan la fertilidad de la tierra y la disponibilidad de recursos básicos. Destacó que el exceso de lluvias, seguido de periodos secos, complica el ciclo agrícola. “La seguridad alimentaria está en peligro”, afirmó.PUBLICIDADGarcía también mencionó que algunos agricultores recurren a fertilizantes y agrotóxicos para compensar la pérdida de fertilidad, lo que puede generar efectos secundarios en el suelo, el agua y los cultivos. “Si la agricultura depende de productos químicos, se contamina la tierra y los alimentos”, añadió.La vocera de CESTA sugirió que hay margen para mejorar la planificación territorial y el uso del suelo, especialmente en zonas de recarga acuífera, áreas de riesgo y pendientes pronunciadas. Mencionó como ejemplo la urbanización en una zona de deslave volcánico en San Salvador, que resultó afectada por lluvias.El cambio climático pone en riesgo la seguridad alimentaria, la economía agrícola y el acceso al agua durante lluvias extremas y sequías en El Salvador, según CESTA. (Foto: Ministerio de Medio Ambiente)Desde su perspectiva, la falta de planificación a largo plazo dificulta la toma de decisiones que consideren tanto el impacto ambiental como la seguridad de las comunidades.PUBLICIDADGarcía vinculó la situación ambiental local con patrones de consumo globales. Habló de la generación de desechos plásticos, la deforestación asociada a nuevas construcciones y la presión sobre los nacimientos de agua. “Hay islas de plástico flotando en el mar que la naturaleza no puede procesar”, señaló.Sugirió que proteger las zonas arborizadas beneficia tanto a la biodiversidad como a la estabilidad de los ecosistemas. “Le damos más importancia a lo económico y no visualizamos la magnitud del daño”, reflexionó.Como propuesta, García defendió la adopción de prácticas agroecológicas y la armonización de la producción agrícola con los ciclos naturales. Indicó que el sector campesino ha intentado ajustar los calendarios de siembra ante las lluvias atípicas y el riesgo de canícula.PUBLICIDAD“No es normal este comportamiento extremo de las lluvias y las temperaturas”, dijo. Subrayó la importancia de mantener el suelo vivo y protegido, evitando la deforestación y el uso excesivo de productos químicos.CESTA planteó mejorar la planificación territorial y proteger zonas de recarga acuífera y áreas de riesgo para reducir daños por urbanización en El Salvador. (Foto: Ministerio de Medio Ambiente)“Si nos preparamos armonizándonos con lo natural, podemos producir alimentos sin contaminar el suelo y el agua”, sostuvo. Destacó el valor de producir en espacios propios y fortalecer la resiliencia comunitaria frente a la inseguridad alimentaria.García identificó a San Salvador, Santa Ana y la zona costera como áreas especialmente expuestas a inundaciones y deslizamientos. Explicó que el crecimiento urbano y la reducción de árboles han incrementado los riesgos, ya que los árboles ayudan a regular la temperatura y retienen el agua de lluvia.PUBLICIDAD“La gente quiere sombra, quiere frutas, pero se quitan los árboles y se cementa todo”, comentó. Propuso que los planes habitacionales respeten la naturaleza y mantengan zonas verdes, permitiendo la convivencia armónica con el entorno.Destacó que los árboles cumplen funciones clave en la recarga de mantos acuíferos y la prevención de inundaciones. “Vivir con la naturaleza no es un lujo, es una necesidad”, indicó.Sobre los ríos y las cuencas hídricas, García señaló que estos ecosistemas enfrentan desafíos por la deforestación y la contaminación. Resaltó la importancia de proteger los nacimientos de agua y evitar construcciones que alteren el cauce.PUBLICIDADMencionó el caso de una obra habitacional en San Marcos, donde se están soterrando nacimientos para levantar torres residenciales, lo que puede afectar la disponibilidad de agua en las comunidades. “El reto es respetar las fuentes de agua y legislar para evitar la deforestación y el uso de agrotóxicos en las cuencas”, concluyó.
“El Salvador no está preparado para el cambio climático”, advierte CESTA
La ingeniera agrónoma Emma García advirtió que las lluvias extremas, las sequías y la degradación ambiental ya presionan la producción de alimentos, el acceso al agua y la capacidad de respuesta preventiva












