La emoción de una niña ciega iluminó este jueves la mirada del Papa León XIV durante uno de los actos más simbólicos de su viaje: la celebración de una misa en la Sagrada Familia y la inauguración de la Torre de Jesucristo, la aguja central del templo de Antoni Gaudí. Valentina Sánchez, de 13 años, cautivó al mundo con su explicación de la maqueta táctil de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia. Con seguridad y precisión, describió con detalle esta estructura central del templo, coronada por la cruz, y mostró al pontífice cómo se perciben sus formas y volúmenes sin ver, a través de las manos. Tras la explicación, la niña le regaló al pontífice un dibujo de cómo entiende ella la torre. En la hoja se puede ver la estructura acabada en una cruz, como la original, y la firma de Valentina junto al año 2026. León XIV, a su vez, le ha entregado un rosario. "Lo guardaré para siempre", ha dicho Valentina. Los Reyes también han dado las gracias a la joven por su exposición y el rey Felipe le ha felicitado por su explicación.Momentos antes de su intervención, la menor explicó que "estaba emocionada y entusiasmada, pero no nerviosa, por conocer a una de las personas más importantes del mundo. Y que la parte que más le gusta es la cruz", según ha informado la ONCE en un comunicado.Valentina nació con la enfermedad de Leber, una atrofia óptica hereditaria que le permite distinguir únicamente luces y sombras. Se afilió a la ONCE el 20 de mayo de 2014, cuando apenas había cumplido un año. Reside en Barcelona, a escasos metros de la Basílica, y cursa primero de ESO en un centro escolar del barrio. La menor forma parte de los más de 7.200 escolares a los que la ONCE da cobertura en toda España en una educación inclusiva. Valentina acude al Centro de Recursos Educativos de Barcelona para complementar su aprendizaje. La niña estudia violín y sueña con acceder al conservatorio para convertirse en violinista. Le apasiona viajar en familia y la lectura. Su profesor en la ONCE, Ramon Coma, destaca que "devora los libros en braille".Hay, además, una anécdota especialmente significativa. Su padre, llamado Francisco, es ingeniero y trabajó durante años en el propio templo. Hace tiempo compartió con su hija un deseo: "Algún día sería muy bonito ver juntos la Sagrada Familia cuando esté terminada". Finalmente, dicho sueño se cumplió este miércoles.