Mientras las plataformas aceleran los consumos y los algoritmos nos muestran novedades cada vez más efímeras, la música de raíz continúa construyendo otros tiempos. Buenos Aires tendrá esta semana una agenda atravesada por conciertos íntimos, nuevas canciones, peñas y celebraciones de la memoria colectiva, con artistas que dialogan con la tradición desde perspectivas muy diversas.

Empiezo hoy con Andrés Pilar, porque lo considero uno de los músicos más importantes que tenemos. No solo porque es un brillante compositor y pianista, sino porque recupera, reúne, arregla, produce y forma. Discípulo de Hilda Herrera, fundador y director musical de Don Olimpio, integrante del Trío Patio junto a Juan Quintero y Santiago Segret, y actual director de la Licenciatura en Música Argentina de la Universidad Nacional de San Martín, Pilar construyó una trayectoria impresionante.

Su aporte a la música argentina es múltiple y fundamental. No se podría entender el folklore de los últimos 15 años sin Pilar. Fue también de los primeros que rindió homenaje al Indio Solari tras su partida el viernes pasado. Porque Pilar claramente entiende qué es la música popular y, como el líder de Los Redondos y Atahualpa Yupanqui, va detrás de la máxima que dice que “al pueblo hay que darle lo que se merece, o sea, lo mejor” (cito de memoria). Les dejo por acá su versión de “El pibe de los astilleros”.