La Comunidad de Madrid ha concedido al coloso sanitario Quirónsalud una semana extra para asumir el importante laboratorio clínico que gestionará durante cinco años. La decisión se debe a que la empresa no estaba preparada para tomar el control este lunes, como estaba previsto, de modo que la entrega se retrasa hasta el lunes 22 de junio. Los pliegos del concurso establecen 30 días de convivencia con la empresa saliente, Ribera Salud, a partir de la firma del contrato, que se produjo el 13 de mayo. Con la prórroga la transición se prolongará más de un mes, pero un portavoz de la Consejería de Sanidad asegura que no existe incumplimiento: “Todo es acorde al pliego”. Ribera, que no ha sido avisada de esta decisión por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, se opone a la “demora”.Quirón ganó en abril el concurso para gestionar hasta 2030 un laboratorio ubicado en San Sebastián de los Reyes (al noreste de Madrid capital) que procesa las pruebas diagnósticas de 1,4 millones de madrileños. La perdedora fue Ribera Salud, que ha controlado ese centro desde su apertura en 2008 en alianza con distintas empresas de laboratorios. Para garantizar una transición ordenada, los pliegos establecen un mes de convivencia entre las dos empresas, con un calendario en el que todo está medido al detalle: el acceso de Quirón a las bases de datos, la observación en “modo sombra” o la entrega del mando.Un portavoz de Quirón explica a este diario que la razón de la prórroga es la necesidad de instalar máquinas nuevas, sin mencionar que ha estallado un conflicto con la empresa saliente. Según un burofax que ha visto EL PAÍS, Quirón se ha quejado a Ribera de falta de colaboración. El escrito, enviado el martes, reprocha a la compañía saliente que “está instrumentalizando este período para instigar a la plantilla en contra” de Quirón, “obstaculizando activamente la entrada” prevista para este lunes 15 de junio. En concreto acusa a Ribera de confundir a los trabajadores sobre su derecho a conservar la antigüedad. “Esta conducta, además de irresponsable, podría constituir un ejercicio abusivo y contrario a la buena fe contractual y empresarial”.El conflicto reside en si hay subrogación de la plantilla de 249 empleados, es decir, si Quirón debería heredar los contratos laborales existentes. La valenciana Ribera interpreta que por ley la madrileña Quirón está obligada a esa medida, pero la madrileña Quirón se opone. Dice que las relaciones laborales se extinguen y que la compañía saliente debe abonar un finiquito a todos sus empleados. No es una discrepancia menor. En juego hay millones de euros.Aproximadamente la mitad de los empleados se han negado a firmar los contratos que les ha ofrecido Quirón porque la empresa no les ha garantizado que conserven los derechos de antigüedad (que les garantizarían una indemnización mayor en caso de despido) o por cláusulas que consideran injustas, como que Quirón se reserva el derecho a moverlos a otros centros de trabajo. Ribera ha trasladado a la plantilla su malestar con la extensión concedida por la Consejería. En una carta enviada al comité de empresa y a la que ha tenido acceso EL PAÍS el departamento de recursos humanos se queja de que la prórroga ha sido otorgada sin que la empresa haya sido oída. El escrito se solidariza con la plantilla por la “incertidumbre” que supone la decisión que es “ajena” a Ribera que ha defendido ante el Servicio Madrileño de Salud y Quirón “que la continuidad de la actividad asistencial y empresarial debería producirse sin demora”.Según esa carta, Quirón firmó el contrato el 13 de mayo, dando inicio al período de transición reglado en los pliegos. La Consejería había dicho a este diario que esa firma se produjo el 11 de mayo.El sindicato UGT, que controla el comité de empresa, denuncia que la prórroga de una semana daña a los intereses de los trabajadores. “Tenían ya la carta de final de Ribera para el domingo, 14 de junio, y algunos ya tenían planes de nuevos trabajos o de vacaciones a partir del lunes 15″, dice Teresa Benavides, responsable de sanidad privada de UGT Madrid. Quirón recibirá 120 millones por la gestión del laboratorio durante cinco años (24 millones al año). La compañía madrileña suma ese contrato a los que ya tiene con la Comunidad para gestionar tres hospitales públicos (Rey Juan Carlos, Villalba y Valdemoro) o el concierto por el que cede su hospital Fundación Jiménez Díaz para que lo use la ciudadanía. Anualmente factura al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso alrededor de 1.000 millones de euros. Por su parte, Ribera solo conserva el contrato de gestión del Hospital de Torrejón, cuyo manejo está rodeado de sombras después de que EL PAÍS revelara en diciembre que el CEO había ordenado a la plantilla reducir la actividad sanitaria para mejorar las finanzas.¿Tiene algo que contar? Escriba al autor a fpeinado@elpais.es
Conflicto entre Quirón y Ribera por la prórroga concedida por la Comunidad al coloso sanitario para asumir el laboratorio que le ha adjudicado
El gigante hospitalario explica que necesita tiempo para instalar las máquinas pero de fondo subyace la tensión con la plantilla y la empresa saliente







