La empresa gestiona cuatro hospitales públicos que atraen a pacientes de todo Madrid por sus bajas demoras, pero la población local asignada a esos centros, que no le reportan un ingreso extra, soporta retrasos de incluso más de un año
A veces la Comunidad de Madrid guarda un extraño silencio sobre las decisiones que toma en su sanidad. Por ejemplo, a partir de 2019 varios hospitales públicos gestionados por la empresa Quirónsalud comenzaron a citar a pacientes para hacerles resonancias en un nuevo turno de madrugada. Sus máquinas func...
ionan sin descanso, como las de una fábrica que nunca deja de producir. Pasada la medianoche del sábado en el Hospital de Villalba, en la sierra, los pacientes entraban a la sala de espera tras pasar por un pasillo y una recepción desiertos en los que solo se escuchaba un zumbido eléctrico. “Parecía que yo era la protagonista de una película de miedo”, decía Karen Angove, de 51 años, mientras esperaba su turno. “Pensé que abajo en el sótano había una morgue”.
Para estos pacientes las resonancias nocturnas son una experiencia insólita; para Quirón son un negocio redondo. A cambio de un dinero extra abonado por el Ejecutivo autonómico, la empresa absorbe a los madrileños desesperados por las crecientes demoras en los hospitales 100% públicos. La decisión es parte de una estrategia más amplia que engloba a las consultas y a las cirugías y ha disparado el número de pacientes externos atendidos por los cuatro hospitales de Quirón en la red pública. La cara B de este fenómeno son los retrasos de un año o más que soporta la población local, por la que Quirón no recibe un ingreso adicional.






