La aerolínea obliga a los progenitores a ubicarse junto a los menores y además aplica un sobrecoste de nueve euros

La Autoridad de Competencia y de los Consumidores de Reino Unido (CMA) investiga a Ryanair por los costes que los padres deben pagar para sentarse junto a sus hijos. La aerolínea exige que los progenitores se sienten con los menores entre 2 y 11 años, y les cobra alrededor de 8 libras esterlinas (algo más de 9 euros) por vuelo por hacerlo.

El cobro del sobrecoste se realiza mediante lo que Ryanair denomina un “asiento familiar obligatorio”, que el progenitor debe pagar para asegurar un asiento junto al suyo para su hijo. Para el resto de pasajeros, reservar asiento es opcional. Esta tarifa se aplica tanto a los vuelos de ida como de vuelta y suele costar alrededor de 8 libras esterlinas por trayecto. “La información de la CMA sugiere que este sistema de asignación de asientos se utiliza en la mayoría de las rutas de Ryanair en el Reino Unido”, señala la autoridad en un comunicado.

La autoridad asegura que está investigando si esta política de Ryanair respecto a las reservas de asientos familiares “puede implicar que se esté cobrando a los padres para que la aerolínea cumpla con sus obligaciones en materia de seguridad infantil y discapacidad”, tal como se establece en las normas de aviación. También investigará para determinar si esta práctica se ajusta o no a la legislación de protección al consumidor.