Fue demasiado para Ángel Di María.

Tras marcar en la final del Mundial de 2022, el delantero argentino rompió a llorar.

Fue demasiado para Gonzalo Montiel.

Tras anotar el penalti decisivo en la tanda —convirtiéndose así en un héroe—, se quitó la camiseta de la selección y hundió el rostro en ella.

Y casi fue demasiado para la propia Argentina: cuando cerca de cuatro millones de personas se congregaron en Buenos Aires para el desfile de la victoria, el equipo tuvo que abandonar el autobús y saludar desde un helicóptero.