Ciudad de México / 11.06.2026 01:44:54
Vaya problemón tiene el gobierno con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Siempre inconforme, la CNTE ha paralizado vialidades, instalado plantones y causado estragos justo cuando México busca proyectar una imagen de normalidad y eficiencia de cara al Mundial. Su principal exigencia es revertir la reforma al Issste de 2007, la cual sustituyó el viejo esquema de pensión garantizada por cuentas individuales administradas por las Afores.Aunque en público el gobierno mantiene un discurso similar al de la CNTE en contra de la reforma que impulsó Felipe Calderón, saben que no es factible derogarla (e incluso sospecho que, muy en el fondo, agradece que se haya llevado a cabo). Hace unos días en la mañanera, por ejemplo, el secretario de Educación, Mario Delgado, calificó el esquema de cuentas individuales como “profundamente injusto”. Sin embargo, ni él ni el resto del gobierno parecen tener la menor intención de regresar al sistema anterior. No son tontos. No comen lumbre. Si el gobierno quisiera eliminar la reforma de 2007, podría hacerlo mañana mismo. Controla ambas cámaras del Congreso y ya ha demostrado que no tiene reparo en revertir reformas emblemáticas de gobiernos anteriores. No lo hace porque conoce las consecuencias.De hecho, el propio director del Issste, Martí Batres, reconoció que atender la demanda central de la CNTE costaría 20 por ciento del PIB. Dicho de otra manera, si la reforma pensionaria de Calderón nunca se hubiera realizado, el Estado mexicano hoy tendría obligaciones gigantescas adicionales. En un momento en el que las finanzas públicas ya están bajo presión y el grado de inversión del país está en peligro, una carga de esa magnitud sería insostenible.Paradójicamente, uno de los mayores aciertos de la Cuarta Transformación ha sido fortalecer el sistema de pensiones basado en cuentas individuales, no desmantelarlo. Aumentó las aportaciones patronales, creó el Fondo de Pensiones para el Bienestar para complementar los retiros de los trabajadores de menores ingresos y redujo las comisiones que cobran las Afores. Todo esto elevó la tasa de reemplazo (porcentaje del último salario que recibe un trabajador al jubilarse). A eso se suma el fuerte incremento de la pensión universal para adultos mayores, que hoy supera 3 mil pesos mensuales.Nada de esto parece suficiente para la CNTE. Y ahí está el verdadero problema. México ya enfrenta una bomba de tiempo con las pensiones. El envejecimiento de la población hará que las obligaciones del Estado crezcan de manera considerable durante las próximas décadas. En ese contexto, ofrecer nuevas concesiones puede ser políticamente conveniente en el corto plazo, pero fiscalmente irresponsable en el largo.El gobierno sabe que regresar al sistema anterior sería un desastre. Por eso no lo hace. La pregunta es cuánto más estará dispuesto a ceder para contener a un movimiento que parece no tener llenadera.












