La Pen�ltima�Se ha convertido la ambici�n en un esfuerzo in�til? Crecen las se�ales de una revuelta contra la hiperproductividad: "Le empezamos a coger el gusto a eso de perder"Macarena Garc�a, Anna Castillo (en el papel de B�rbara) y Sof�a Otero, en 'Se tiene que morir mucha gente'.MOVISTAR +Actualizado Jueves,

junio

07:15B�rbara se ha metido debajo de la cama. Se ha peleado con su mejor amiga, su otra �ntima la saca de quicio. Ha hecho el rid�culo en el trabajo. B�rbara se ha metido debajo de la cama y observa en su m�vil la vida perfecta de una influencer. Ella odia la suya.La protagonista de Se tiene que morir mucha gente muestra de manera c�ustica lo que ha ocurrido a muchos milenials y zetas: el desenga�o ante la vida dif�cil, ante las expectativas que no se cumplieron. Nos dijeron que nos esforz�ramos, que tuvi�ramos sue�os. Pero hace tiempo que, para muchos, el trabajo duro no se traduce en un ascenso, una casa, una vida mejor. "No tengo putos sue�os", dir� B�rbara a su jefe. Prosperar acaba siendo un espejismo que vemos (y mostramos) en redes: un restaurante bonito, un viaje ex�tico, una relaci�n que parece id�lica.Y as� ha llegado la rebeli�n.La serie de Victoria Mart�n forma parte de la revuelta contra esa cultura del �xito que nos insta a ser hiperproductivos y alcanzar objetivos vitales como si habl�ramos de una empresa, con sus balances e indicadores de rendimiento (malditos KPIs).La primera pista la tuvimos tras la pandemia: muchos comenzaron a dejar sus trabajos, en EEUU lo llamaron "la gran renuncia". La era de la antiambici�n, lo bautiz� la periodista Noreen Malone en The New York Times: "Muchos oficinistas est�n concibiendo sus empleos como un simple trabajo, �un sueldo para pagar las cuentas! No como una identidad". El trabajo hab�a pasado de ser algo rom�ntico, como nos mostraba Mad Men, a una fuerza corruptora, como ve�amos en Succession.La ambici�n comenzaba a parecer un esfuerzo in�til.Pas� la pandemia, pasaron las renuncias, pero la antiambici�n permanece. Lo vemos en la actitud de los zetas(la primera generaci�n que se resiste a sacrificar su bienestar por un trabajo), en la crisis de los 40 de los milenials (con una edad adulta tan diferente a la de sus padres, sin estabilidad econ�mica ni personal).Para saber m�s"Se ha roto el v�nculo afectivo que manten�amos con nuestra profesi�n. La vida est� en otra parte", escribe Juan Evaristo Valls Boix en JOMO. Ya no se trata de aprovechar el tiempo, nos dice el fil�sofo, sino de disfrutar perdi�ndolo (aunque a veces sea observando a una influencer). "Le empezamos a coger el gusto a eso de perder".Una de las amigas de B�rbara lo resume as�: "Te pasa lo que a todos: no tener las cosas claras, no saber qu� hacer... Eso es la vida". A veces no tenemos putos sue�os y no pasa nada.