La Sagrada Familia fue bendecida metafóricamente, al final del siglo XIX, por su creador, el genio de Antoni Gaudí, y ayer lo fue, de forma literal, por el Papa.Un León bravo, que no se ha dejado nada en el tintero en su viaje a España, donde ha clamado por la vida humana, por la atención a los inmigrantes –a unas horas de visitar el puerto canario de Arguineguín–, por la necesidad de atender la violencia de género «como sociedad» o por el cuidado de la salud mental.La obra maestra del modernismo, la basílica de referencia mundial y belleza casi de Stendhal que salió de la mente del llamado arquitecto de Dios, ya tiene santificada su torre de Jesús, que la convierte en la iglesia más alta del mundo. Una altura que también ha demostrado Prevost en su histórica visita.