Se cumplen ahora 15 años de la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio (IP), que el Gobierno de Zapatero había conseguido eliminar en 2008, tras años de intensa lucha ideológica, fundamentalmente con parte de la izquierda, pero también con elementos de la derecha española, que siempre se manifestó a favor de este impuesto.

Con razón este impuesto se mantuvo durante tantos años, pese a que fue instaurado en 1978 de forma “excepcional” en un país que no tenía IVA y donde el IRPF era un instrumento débil y poco consolidado, por lo que se tenía poca información sobre las verdaderas rentas de los contribuyentes. Pese a que siempre ha estado sujeto a una fuerte controversia, el impuesto ha tenido una relevancia cuantitativa casi testimonial.

En el gráfico presento su recaudación en términos del PIB nominal desde 1993 hasta 2024, el último año disponible. Desde ese año, la recaudación promedio en los años en los que estuvo vigente apenas ha alcanzado el 0,15% del PIB, con oscilaciones en función de las fluctuaciones cíclicas de los precios de los activos, tanto financieros (la Bolsa) como inmobiliarios. Y en los datos encontrados desde 1978 a 1985, el promedio fue incluso menor: el 0,09% del PIB.