Después de quince años de campañas y una colección de derrotas que habrían retirado a cualquier otro político, Keiko Fujimori podría estar ante su última oportunidad de llegar a Palacio de Gobierno. La hija del expresidente Alberto Fujimori, que durante años pareció condenada a quedarse a las puertas del poder, viene recortando distancias en una de las elecciones más inciertas de la historia reciente del Perú y se acerca cada vez más al izquierdista Roberto Sánchez, aunque todavía no logra superarlo en el conteo de votos. Si la tendencia se mantiene, la lideresa de Fuerza Popular podría convertirse en la primera presidenta elegida en las urnas. El recuento de votos es, una vez más, una larga espera. En las primeras horas de este miércoles, Roberto Sánchez conservaba una ventaja de 30.000 votos. Pero con las horas se estancó y la heredera del fujimorismo redujo la ventaja a menos de 7.000 votos. Al 97,9% de actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Sánchez conserva el primer lugar con un margen mínimo: 50,019% sobre el 49,981% de Fujimori. La posible remontada de Fujimori está envuelta en la misma atmósfera de sospecha que acompaña a las elecciones peruanas desde hace años. Mientras algunos estadísticos sostienen que las actas pendientes podrían revertir la ventaja de Sánchez, una parte importante de la ciudadanía mira ese escenario con desconfianza. El recuerdo del fraude electoral del año 2000, ocurrido durante el régimen de Alberto Fujimori, todavía sobrevuela la política peruana. La memoria reciente tampoco ayuda: en los últimos procesos electorales, Keiko Fujimori cuestionó los resultados oficiales y denunció un fraude que nunca llegó a demostrar.A diferencia de otras elecciones, esta vez el factor decisivo ha estado fuera de las fronteras del país. El voto de los peruanos residentes en el extranjero, históricamente inclinado hacia la derecha, ha alterado el tablero electoral, colocando a Fujimori a tiro del primer lugar. En Estados Unidos, que concentra el 30% de los inmigrantes nacionales, Fujimori arrasó con el 76,5%. En España, el segundo destino de los migrantes peruanos, obtuvo el 60,1%. Lo mismo podría suceder en Argentina, otro gran foco de migrantes peruanos: por ahora, el 58,6% votó por la candidata de la derecha. Las actas observadasAdemás del voto del extranjero y de las pocas actas que faltan por contabilizar en el territorio nacional, queda un último capítulo: el de las actas observadas, esos expedientes que suelen prolongar la incertidumbre. Las autoridades electorales ya han advertido que su revisión será un proceso lento y complejo, por lo que la proclamación del próximo presidente podría postergarse hasta mediados de julio. En total, hay 1.618 actas observadas, equivalentes al 1,7% del total. En una elección decidida por unas decenas de miles de votos, ese pequeño porcentaje tiene al país entero mirando el conteo con la ansiedad de quien espera un veredicto.Durante la jornada, Fujimori apareció en la puerta de su casa para enviar un mensaje a su rival. Le pidió a Sánchez que cumpliera su promesa de respetar el resultado final, cualquiera que este sea. “Yo creo que el señor Roberto Sánchez ha dicho que va a respetar los resultados finales y a esa declaración me remito. Hay que actuar con mucha cautela y responsabilidad. Lo importante es lo que señalen las actas. Dato mata relato”, declaró. Sus palabras, sin embargo, despertaron una oleada de comentarios en las redes sociales. Muchos usuarios recordaron que, en las elecciones de 2021, Fuerza Popular impulsó una estrategia legal para anular cerca de 200.000 votos en las regiones andinas donde Pedro Castillo obtuvo una amplia ventaja.Roberto Sánchez, por su parte, ha elevado las tensiones. Aunque en un primer momento dejó entrever que desistiría de la protesta si el escrutinio le era adverso, después reivindicó el derecho de sus seguidores a movilizarse. Portavoces de Juntos por el Perú anunciaron una marcha nacional para este viernes que culminará en la plaza San Martín, el escenario habitual de las grandes manifestaciones limeñas. “Es un derecho constitucional la defensa de una victoria popular y del voto. Hay una autoconvocatoria, la gente tiene derecho. La democracia se defiende”, afirmó. Sánchez también denunció que simpatizantes de su partido, que habían instalado carpas frente a la sede del Jurado Nacional de Elecciones para “defender la victoria del pueblo”, fueron desalojados por la fuerza.El historiador José Ragas ha expresado sus dudas sobre el talante democrático de la lideresa fujimorista en una eventual victoria en su cuarto intento por ser presidenta. “¿Ustedes creen que, luego de postular cuatro veces durante quince años, ser la única presidenta de su partido, cambiar las reglas de juego, copar instituciones, contar con el respaldo de buena parte de la élite y utilizar el capital político de su familia, Keiko Fujimori va a quedarse solo cinco años y entregar el poder en 2031?”, escribió. La pregunta, más que una predicción, resume uno de los grandes temores del antifujimorismo. En medio de la turbulencia política, otro de los grandes protagonistas de la crisis peruana volvió a irrumpir en escena. La Comisión de Gracias Presidenciales rechazó el sexto pedido de indulto humanitario presentado por la defensa de Pedro Castillo, el expresidente encarcelado tras su fallido autogolpe de 2022, al considerar que no cumplía con los requisitos de admisibilidad establecidos por la norma. Sus abogados tendrán veinte días para subsanar las observaciones y volver a intentarlo. Hasta la noche de este miércoles, Roberto Sánchez sigue en el primer lugar, pero la elección parece haberse convertido en una carrera de resistencia. Cada nueva actualización reduce la distancia y alimenta la expectativa de que Keiko Fujimori pueda consumar una remontada.
Fujimori se aferra al voto de los peruanos en el exterior para una remontada contra Sánchez
La candidata de Fuerza Popular reduce la ventaja del candidato presidencial de la izquierda a unos pocos miles de sufragios










