El segundo sorpasso será con toda seguridad el definitivo en estas elecciones de suspense e infarto. Keiko Fujimori, la candidata de la derecha, hija del expresidente autoritario Alberto Fujimori, rebasaba por 18.500 votos a su rival Roberto Sánchez el sábado, con el 98,5% de los votos ya contabilizados.Hasta el viernes –cuando se incorporaron los votos de las comunidades peruanas en el extranjero– el candidato de la izquierda llevaba ventaja. El resultado oficial no se anunciará hasta julio, pero pocos dudan de que haya ganado Fujimori.“Al final, las autoridades electorales decidirán, pero, a estas alturas [la victoria de Fujimori], es lo más previsible. La distancia entre ambos se está incrementando,” dijo Paulo Vilca, el respetado científico político.Faltan los cientos de actas impugnadas para llegar al resultado. “Pero estos son de Lima y del extranjero, donde Fujimori tiene mayoría”, dijo Vilca.El escrutinio evidencia las tensiones internas entre la capital, Lima, más de derechas, y el resto del paísFujimori ha sacado más del 60% de los votos en la capital y en el extranjero.Eso sí, el probable margen de victoria es tan estrecho que los votantes que darían la victoria a Fujimori ni llenarían un estadio del Mundial, un margen que ya viene siendo habitual . “Si haces un ranking mundial de las elecciones con resultados apretados, Perú sale primero, segundo y tercero”, dijo Vilca, que acababa de dar una conferencia en la sede de Ernst & Young en el distrito financiero de San Isidro, donde el alivio se palpaba en las calles atascadas de 4x4. Detrás del cristal espejo de la Bolsa, los ánimos y los precios subían.En el colindante distrito de San Borja en Lima, donde se encuentra la casa amurallada de Keiko Fujimori, “vienen a bailar aquí”, dijo el vigilante.Pero en otras partes del país, la remontada de la candidata conservadora de etnia peruanojaponesa, en su cuarto intento por llegar al poder presidencial, no se ve de la misma manera. Sánchez ha heredado del ex presidente andino Pedro Castillo –actualmente preso– el aplastante apoyo en el sur andino, un legado simbolizado por el sombrero chotano usado por ambos. En regiones con mayoría quechua y aimara como Puno, Cuzco y Apurímac, el candidato de izquierdas se hizo con el 86%, 78% y 81% del voto, respectivamente.Lee tambiénEsta vez no solo se reavivan las históricas tensiones territoriales por la brecha entre el voto en Lima y el resto del país (sobre todo en los Andes), sino por la importancia crítica del voto de peruanos en el extranjero.Fujimori ganó en el extranjero por el 63% al 36%. 58.000 votantes peruanos en Estados Unidos, la mayoría en la Florida, que se incorporaron al conteo cuando Sánchez lideraba por un margen amplio, revirtiendo la tendencia en favor de Fujimori. Más del 70% de los peruanos estadounidenses eligieron a Fujimori. “Es risible que los votos del exterior definan al presidente, y esos votos del exterior no tienen protocolos de control; no sabemos quién o qué órgano del Gobierno fiscaliza esos votos”, dijo David Moreno, un líder social en Cuzco entrevistado telefónicamente por La Vanguardia .En Lima, también la izquierda se siente perpleja. “Acabo pensando en eso, ¿cómo es posible que personas que deciden irse vayan a definir lo que ocurre en el país?”, dijo un exfuncionario del Gobierno de Castillo. El 60% de los 54.000 votantes peruanos en España votó a Fujimori. Un millar de simpatizantes del partido de Sánchez, Juntos por el Perú, se manifestaron el sábado en Lima delante de la sede de la Junta Nacional de Elecciones.La percepción de injusticia fue agravada por comentarios de políticos estadounidenses que parecían injerencias en las elecciones. El representante cubanoamericano por Florida, Carlos Jiménez, tuiteó: “Los votos de los peruanos en USA (sic) favorecen muchísimo a Keiko Fujimori. ¡Estos votos deben ser contados lo antes posible!”.