El segundo sorpasso en el tenso conteo que se produce desde las elecciones peruanas del pasado domingo será con toda seguridad el definitivo. Keiko Fujimori, candidata de la derecha, hija del expresidente autoritario Alberto Fujimori, rebasaba por solo 1.000 votos a su rival Roberto Sánchez, con el 98% de los votos ya contabilizados tras días en los que el candidato de la izquierda iba ganando. Faltan los cientos de actas impugnadas para llegar al resultado, que pueden no ser contabilizadas hasta pasadas unas semanas. Pero el hecho de que estas actas procedan casi exclusivamente de distritos de Lima, en feudo de la derecha, donde Fujimori ha sacado el 63% de los votos, hace casi imposible que gane Sánchez. Eso, si el probable margen de victoria es tan estrecho que los votantes que darían la victoria a Fujimori no llenarían un estadio del Mundial.El alivio se palpaba el jueves durante un paseo por el próspero distrito de San Borja en Lima, donde se encuentra la casa amurallada de Fujimori. “Vienen a bailar aquí”, dijo el vigilante. En el colindante centro financiero y empresarial de San Isidro también y, en el edificio de cristal espejo que alberga la Bolsa, los precios subieron el jueves. Pero en otras partes del país, la remontada de la candidata conservadora de etnia peruano-japonesa, en su cuarto intento por llegar al poder presidencial, no se ve de la misma manera. La estrechez de la victoria en elecciones que serán decididas por un puñado de votantes genera una desconfianza absoluta en la campaña de Sánchez. No se descartan protestas, sobre todo en el sur andino, como las que estremecieron Perú en el 2022 tras la caída del poder del presidente andino Pedro Castillo. La campaña de Sánchez ha convocado una manifestación el viernes en Lima en lo que se califica como “la defensa de nuestros votos”.No solo se reavivan las históricas tensiones por la brecha cada vez más grande entre el voto en la megalópolis de Lima y el resto del país (sobre todo los Andes), sino por la importancia crítica del voto de peruanos en el extranjero. Fujimori ganó en el extranjero por el 63% al 36%. No ha pasado inadvertido en las capitales andinas como Cuzco y Juliaca que 58.000 votantes peruanos en Estados Unidos, la mayoría en la Florida, se incorporaron al conteo cuando Sánchez lideraba por un margen amplio, revirtiendo la tendencia en favor de Fujimori. “Es risible que los votos del exterior definan al presidente, y esos votos del exterior no tienen protocolos de control; no sabemos quién o qué órgano del gobierno fiscaliza esos votos”, dijo David Moreno, un líder social en Cuzco entrevistado telefónicamente por La Vanguardia. Ya se han producido pequeñas protestas en Puno y se Moreno espera más en el futuro próximo.“Es risible que los votos del exterior definan al presidente, no hay protocolos de control”En Lima también, la izquierda se siente perpleja. “Acabo pensando en eso, ¿cómo es posible que personas que deciden irse vayan a definir lo que ocurre en el país?”, dijo un exfuncionario del gobierno de Castillo. El 60% de los 54.000 votantes peruanos en España votó a Fujimori.A mediodía del jueves en Lima, con el 98% de los votos escrutados, Sánchez llevaba una ventaja de 77.000 a Fujimori, medida en votos depositados en territorio peruano. Pero, incluyendo todos los votos, Fujimori ganaba por un estrecho margen que se irá ampliando previsiblemente con los votos impugnados en Lima. La percepción de injusticia y la falta de control del proceso electoral en feudos trumpistas como Miami fue agravada por comentarios de políticos estadounidenses que parecían ser injerencias en las elecciones. El trumpista representante cubanoamericano por Florida, Carlos Jiménez, tuiteó anteayer: “Los votos de los peruanos en USA (sic) favorecen muchísimo a Keiko Fujimori. ¡Estos votos deben ser contados lo antes posible!”Incluso Lima empieza a parecer un país extranjero visto desde el altiplano. Mientras Fujimori se hizo con el 60% de los votos en la capital, el 75% de los ciudadanos en el sur —mayoritariamente quechua y aimara— votaron a Sánchez. En el centro andino, también principalmente indígena, la izquierda se hizo con más del 60%. Sánchez ha logrado en esta campaña canalizar hacia su campaña la campaña política identitaria de los pueblos andinos que fue personificada por el actualmente encarcelado Castillo. De ahí la importancia del sombrero chotano usado por ambos. Esta divergencia territorial, que ya viene manifestándose en repetidas elecciones, aumenta las posibilidades de un rechazo en la calle del resultado en regiones indígenas como Puno, Cuzco y Apurímac, donde el 86%, 78% y 81% votó por Sánchez, respectivamente. El estallido social de movimientos sociales y pueblos quechua y aimara en Bolivia eleva la posibilidad de una reacción al otro lado de la frontera que cruza el lago Titicaca.La desconfianza crece, ya que la probable victoria de Fujimori contradice el resultado del conteo rápido realizado por la empresa Ipsos en la noche del domingo, que ha acertado en cada elección desde la de 2000. Respetados analistas explicaron a La Vanguardia al inicio del conteo que el margen estrecho a favor de una victoria de Sánchez hacía muy probable un resultado final a su favor. Ipsos anunció el martes que su previsión había infravalorado el voto sin dar explicaciones detalladas sobre el origen del fallo. El conteo de Ipsos siempre “tiene un margen de error de casi 2%; no es ciencia exacta”, dijo el politólogo Carlos Monge. “Pero debieron comunicar eso mejor”. Líderes de la campaña de Sánchez calificaron la declaración de Ipsos como “extraña”.