La capital de Hungría celebra en libertad tras la caída de Viktor Orbán, en la ciudad rumana de Odura la marcha está vetada, mientras que en EE UU el respeto al colectivo cae a mínimos históricos

Junio es el mes de la diversidad sexual y de género. El día 28 se celebra el día internacional del Orgullo LGTBIQ+, en homenaje a la revuelta de Stonewall, que se consideran cuna de la lucha por los derechos y que ocurrieron en 1969 en Nueva York, y durante todo el mes ―con algunas celebraciones extendiéndose hasta julio― se reivindican derechos, se programan actividades culturales, y se convocan manifestaciones.

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Sin embargo, el Orgullo no se celebra igual en todos los países. En algunos, de hecho, no se puede organizar nada, como en Rusia. Mientras que en otros los festejos no pueden ocultar cierto resquemor ante la amenaza a los derechos conseguidos. En São Paulo (Brasil), uno de los orgullos más multitudinarios del mundo, lo celebraron hace unos días, el 7 de junio, con la mirada puesta en la política, pues celebran elecciones generales en octubre con la extrema derecha aspirando a regresar al poder. Así, el lema que abría la marcha era “la calle convoca, las urnas confirman”.