La camiseta de la selección mexicana no necesita publicidad para venderse en el centro de Ciudad de México. En los últimos días, decenas de aficionados han llegado al barrio de Tepito para comprar la versión no oficial del uniforme del Tri. Esta mercancía se ha convertido en un dolor de cabeza para el Gobierno mexicano y, al mismo tiempo, en una alternativa para quien busca moderar su gasto en la pieza de ropa más popular en una de las ciudades sede del Mundial. Mientras las tiendas de Adidas venden la camiseta verde en algo más de 100 dólares, en las calles de Tepito puede conseguirse por 10 dólares. “Sí saben que todo esto es pirata, ¿no?”, comenta un vendedor para señalar la obviedad de que las camisetas se exhiben en puestos informales en las calles a precios muy por debajo del mercado. Sin embargo, los comerciantes promocionan, principalmente, dos versiones de la camiseta verde: el llamado clon, que es muy parecida en fabricación a la original de Adidas con cuidado al detalle y tela de buena calidad; así como la camiseta china, con estampados muy sencillos y telas delgadas. “El clon es mexicano, totalmente hecho en México, no como las otras que sí son de China”, contesta otro vendedor sobre la diferencia. La camiseta clon es tan parecida a la de Adidas que tiene una etiqueta que advierte de que la pieza fue hecha en Tailandia. Nadie habla directamente del origen de las camisetas, si son chinas o mexicanas, eso importa poco, cuando los fabricantes y distribuidores han conseguido rebajar su precio por 10. Una familia de cinco personas puede vestirse para apoyar a la selección mexicana con el mismo dinero con el que un aficionado compra la vestimenta oficial. En la víspera del torneo de la Copa del Mundo, las filas en los puestos que venden camisetas deportivas han aumentado notablemente. Allí también se puede conseguir la camiseta de cualquier otro equipo que participe en el Mundial e incluso muchos de los compradores buscan una versión histórica –vintage– de las prendas. “En mi trabajo todos van a ir vestidos del Mundial, y yo quería la playera de México del 98, pero que no fuera muy cara, nada más para estos días”, cuenta Pablo, un joven de 21 años. La mayoría de los compradores son hombres mexicanos, aunque de vez en cuando algún aficionado extranjero se acerca a comprar mercancía. El Gobierno mexicano lleva meses tratando de mitigar la popularidad de la mercancía no oficial del Mundial. En abril, hubo un gran decomiso en Tepito de 20.000 piezas, la mayoría camisetas, con un valor estimado en 350.000 dólares. Desde entonces, los comerciantes están en permanente alerta para evitar otro gran decomiso. La llamada Operación Limpieza se ha concentrado en las bodegas del centro de Ciudad de México donde los comerciantes resguardan esta mercancía, sin embargo, el rastro de las camisetas no oficiales de la selección mexicana puede seguirse hasta los tianguis –mercados sobre ruedas– que abundan en muchos barrios de la capital mexicana.