Bajad las armasHace mucho que dej� de sentirse indepe, pero nunca dejar� de ser un izquierdista randomGabriel Rufi�n, en un acto por la uni�n de las izquierdas.Actualizado Mi�rcoles,

junio

23:01Quiz�s convoco a Rufi�n a este folio con excesiva frecuencia, pero es que don Gabriel es mucho m�s que un pol�tico concreto o un opinador viral: es un patr�n sociol�gico, una militancia andante, el metro de platino iridiado que se saca de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas de S�vres, a las afueras de Par�s, para saber cu�nto mide cada d�a la inteligencia media de la izquierda. Otro d�a hablamos de la inteligencia media de la derecha, que no parece m�s larga, pero esa es otra columna.Hace mucho que Gabriel Rufi�n dej� de sentirse indepe, pero nunca dejar� de ser un izquierdista random. De hecho se hizo separatista porque entend�a que era el camino m�s recto hacia su regularizaci�n como progresista de curso legal, siguiendo el sendero bifurcado por el borgiano Zapatero, culpable del punto a partir del cual la izquierda ib�rica se apart� del universalismo �tico para abrazar el particularismo territorial. Esa necesidad de validaci�n permanente en el lado no facha de la historia es la esencia misma de la condici�n progresista. No va tanto de vivir como se piensa sino de parecerlo.A Rufi�n le han preguntado sobre Leire D�ez, de quien acabamos de enterarnos que se reuni� con la mano derecha del condenado fiscal general, despu�s de saber que anot� varias veces la sigla �P.S.� en su truculenta libreta de mafiosa en pr�cticas. �Con el juego que ha dado aquella a�adidura de �M. Rajoy� en los apuntes de B�rcenas!La respuesta del or�culo de Santa Coloma no ha traicionado las expectativas. Cuando parece que la raz�n est� a punto de alcanzarle, �l pega un brinco: �Leire no parec�a una simple militante. Estamos frente a la cutrez de las cloacas del PSOE. Pero hay que aprovechar el tiempo que nos queda porque no tengo pu�eteras ganas de que Abascal sea vicepresidente. Viene un gran sufrimiento social�.Rufi�n lleva demasiado tiempo en la pol�tica profesional como para consumir la mercanc�a argumental con la que trafica, pero a�n no lleva el suficiente como para olvidar la f�rmula del principio psicoactivo que coloca a su cliente con vistas a seguir viviendo del negocio: una perpetua reposici�n sentimental del no pasar�n. Esto es una guerra civil eterna, as� que solo importan los cr�menes que quepa atribuir al enemigo.El Papa les dijo ayer a los presos de Brians que un error vital no determina su identidad. Rufi�n piensa que cierta identidad (la derecha) determina el �nico error posible. Y contra ese error existencial, vale literalmente todo.