Un hombre ha muerto este miércoles tiroteado en la calle Balmes a plena luz del día. El suceso se ha producido a las 9.50 horas en la confluencia con la calle Granada del Penedès, delante de la comisaría de la Policía Nacional y en la acera situada justo enfrente del consulado honorario de Montenegro. La pericia con la que actuó el pistolero —un único disparo a bocajarro— lleva a los Mossos a sospechar que se trata de un nuevo capítulo de la guerra que libran en Catalunya las organizaciones criminales de Montenegro vinculadas al narcotráfico. La principal hipótesis es que el crimen sea un episodio más de la batalla que enfrenta a los Kavac con los Skaljari, aunque todavía queda mucho trabajo investigador por hacer y fuentes policiales piden ser cautos. En lo que va de año, seis personas han sido asesinadas a tiros, cuatro de ellas en la ciudad de Barcelona. Dos de las últimas muertes se han producido en apenas cuatro días. La consellera de Interior, Núria Parlon, presidirá hoy una sesión informativa de urgencia con la cúpula de la policía catalana en la sede del Departament para abordar “la evolución de los últimos hechos violentos relacionados con organizaciones de crimen organizado”.El grupo de homicidios y de la policía científica de Barcelona recoge las pruebas pocos minutos después del asesinatoAna JiménezUn individuo se ha acercado a un hombre que paseaba por la calle Balmes, en el lado Besòs en dirección mar, y apretó el gatillo. Fue un único disparo certero en la cabeza. La víctima, de unos 40 años y que todavía no ha sido identificada, falleció al instante, mientras que el pistolero huyó en dirección norte. Primero se adentró en la calle Granada del Penedès, subió por Julián Romea hasta que, en la plaza Gal·la Placídia, se detuvo en una parada de autobús donde abandonó la pistola y el teléfono móvil. El arma quedó escondida debajo de un casco de ciclista que también llevaba el pistolero y que dejó bajo el banco de la parada.Un pistolero disparó en la cabeza de la víctima a las puertas de la comisaría de la Policía NacionalLos investigadores se mostraron sorprendidos por el lugar y el momento escogidos para cometer el crimen. El asesinato se ha producido con una Barcelona inundada de policías por el dispositivo especial por la visita del Papa, que movilizó a 6.100 agentes; a las puertas de una comisaría de la Policía Nacional y en una calle Balmes que, a esa hora, estaba repleta de personas que iban a trabajar, paseaban o tomaban algo en las terrazas de la zona.Las cámaras de videovigilancia de las dependencias policiales grabaron el asesinato con nitidez y mostraron una imagen clara del pistolero, que iba a cara descubierta. La víctima, que vestía una camiseta del Barça, una sudadera negra y unos pantalones cortos deportivos, murió al instante y dejó a su alrededor un charco de sangre que tuvieron que limpiar los operarios de la brigada municipal.El pistolero abandonó el arma y el móvil en una parada de autobúsLos Mossos, junto con la comitiva judicial, procedieron al levantamiento del cadáver en medio de una gran expectación. Decenas de personas se arremolinaron frente a la escena del crimen, conmocionadas por lo sucedido, intentando fijar la mirada entre las pantallas de tela instaladas por los Mossos para preservar la intimidad del fallecido. Algunos vecinos salieron a los balcones y alcanzaron a ver el cuerpo, lo que obligó a la policía a desplegar una carpa —de color rojo, facilitada por los Bombers de Barcelona— para protegerlo de las miradas desde lo alto.Imagen obtenida por La Vanguardia del presunto asesinoLVEl juez de guardia que dirigirá la investigación es el titular del Juzgado de Instrucción número 31 de Barcelona, el mismo que investiga lo ocurrido hace un año en la calle Consell de Cent en un suceso similar. Un sicario de una organización criminal montenegrina —los Škaljari— acabó con la vida de otro sicario montenegrino de una banda rival, los Kavač. El homicida entró en la portería del edificio donde se refugiaba la víctima y vació el cargador. Fue a las 16.00 horas, en el centro de Barcelona y también a plena luz del día. El autor de aquel crimen todavía no ha sido detenido. Después de ese asesinato se han producido hasta seis tiroteos vinculados a estas dos organizaciones y, de confirmarse, este podría ser el séptimo.Además, es el tercer tiroteo mortal en tres semanas. El domingo a las nueve de la noche, un hombre murió tras recibir ocho disparos a quemarropa en la Zona Franca. El crimen fue ejecutado en la calle Mineria y todo apunta a que el fallecido es Mario Dolovic, de nacionalidad serbia y vinculado a una organización conectada con los Kavač, según informaron medios serbios. Los Mossos están terminando de identificar a la víctima mediante el cotejo de huellas, un proceso que puede prolongarse varios días. El crimen del domingo se produjo a pocos metros del ocurrido el 16 de mayo, cuando un hombre recibió un disparo en la cabeza en medio de una multitud de peatones. Tampoco hay que olvidar otros crímenes recientes. En abril, Krsto Vujic, de 44 años y nacionalidad montenegrina, fue tiroteado en la cabeza mientras comía con su mujer y su hija de pocas semanas en una terraza del Poblenou.Lee tambiénLa consellera de Interior, Núria Parlon, aprovechó ayer una entrevista en Catalunya Ràdio para volver a reclamar la necesidad de aumentar las penas por el tráfico de marihuana y equipararlas a las del resto de Europa. Tanto la consellera como el alcalde de Barcelona hacen suyo el discurso de los mandos de los Mossos, que llevan años alertando del riesgo de que Catalunya, con el auge de la marihuana, pueda convertirse en una “narcosociedad” con la presencia de organizaciones criminales que salden a tiros sus deudas y disputas.El crimen de ayer tuvo otra derivada: la conmoción ciudadana. Decenas de vecinos y trabajadores presenciaron el asesinato. Manel, que estaba tomando un café en el Ultramarinos Marín, escuchó un estruendo y, al girarse, vio el cuerpo ensangrentado de un hombre tendido en el suelo. “No me puedo quitar la imagen de la cabeza”, comentó, muy afectado. Lo mismo le ocurrió a la influencer Laura Ponts, que estaba en la terraza del mismo local. “Nos hemos girado y hemos visto a un hombre tendido en el suelo. Pensábamos que era un petardo o la rueda de un coche que se había reventado, pero cuando nos hemos dado cuenta de que era un disparo, hemos salido corriendo y hemos entrado en el bar”.Algunos comercios, tras el suceso, decidieron cerrar sus puertas, como una copistería y una peluquería situadas justo enfrente del lugar del crimen. Una joven que escuchó el disparo mientras renovaba el DNI explicó que los agentes tuvieron que reunir a los usuarios para tranquilizarlos.Redactor de tribunales. Autor del libro 'Solo tú me tendrás' sobre el crimen de la Guardia Urbana. Ha trabajado en la Cadena SER y en RAC1. Licenciado en Periodismo (UPF) y Ciencias Políticas (UAB)Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender