León XIV se convirtió ayer en el tercer Papa que visita la Sagrada Família. Lo hizo en el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, siguiendo la estela de Juan Pablo II en 1982 y de Benedicto XVI en el 2010. Es significativo. Ya son dos las veces que un Papa preside una eucaristía en la basílica que se empezó a construir hace 144 años –y que, tal y como el Pontífice subrayó, es un templo aún en construcción– mientras que de la catedral, con siglos a sus espaldas, sin ir más lejos, no se puede decir lo mismo.El templo de Gaudí es un imán y un polo de atracción de la Iglesia contemporánea, no solo para las tiendas de recuerdos que la rodean y los turistas, también para los creyentes. El arquitecto de Dios ideó una biblia de piedra, una iglesia –que habla e irradia a través de sus muros– para la era de la secularización, en la que los templos ya no están abarrotados.El papa León XIV durante la misa solemne en la Sagrada FamíliaBruna Casas / ReutersLa misa solemne en el centenario de la muerte de Gaudí, venerable para la Iglesia y en proceso de beatificación –eso queda para otro día–, fue precedida de una visita a la cripta y a la capilla del santísimo... y concluyó con el canto del Virolai y la bendición de la torre de Jesús –durante un buen rato en catalán–, que corona la basílica y la convierte en la iglesia más alta de mundo. El acto fue sencillo. Lo impresionante –si dejamos de lado el templo– vino después, con el colofón. Un espectáculo visual con drones en la noche barcelonesa y una frase de Gaudí que recordar: “Primero el amor, después la técnica”. También su rostro viviente contemplando la obra, un imagen similar a la que se vio en la conmemoración del milenario de Montserrat.Los que se quedaron fuera pudieron vivir de manera privilegiada el espectáculo luminoso, uno de esos momentos que permanecen en la retina y dan autoestima y orgullo a la ciudad. Belleza y estética sin parangón. Ponía los pelos de punta.El espectáculo visual, con el rostro de Gaudí y la frase “Primero el amor, después la técnica” fue asombrosoEl Papa se vistió para la ocasión con la muceta y la estola –un atuendo de autoridad eclesial que el papa Francisco nunca usó– que ha llevado estos días en los espacios religiosos. Después de la bendición se iluminó la torre, un hecho que se repetirá en algunas fechas señaladas y tanto en el interior del templo como en el exterior, los presentes colaboraron con unas lámparas que brillaban. Llegado el momento se encendieron por radiofrecuencia.El papa León XIV saluda a las miles de personas congregadas en el exterior de la Sagrada Família, punto culminante de su viajeBruna Casas/ReutersLa entrada de Robert Prevost en la nave central fue distinta a la de Benedicto XVI, que detuvo un momento la procesión para contemplar y admirar la basílica al empujar y cruzar la puerta del Padrenuestro. León XIV, en cambio, era el último. Pero hubo más diferencias. La procesión de ayer fue grabada por muchos de los presentes, mientras que hace 15 años el smartphone andaba en pañales y no era una extensión del cuerpo humano. Tanto es así, que incluso los sacerdotes que se agolpaban en las primeras filas para concelebrar grabaron la procesión y en otros momentos aprovecharon para sacar una instantánea del momento. No siempre se tiene al Papa tan cerca; no siempre se está en la Sagrada Família.Incluso los miembros del Cuerpo Nacional de Policía que también abarrotaban el templo y velaban por la seguridad buscaban un hueco para ver la llegada de Prevost, para vivir un momento que sabían que era histórico.La Sagrada Família iluminada en el tramo final del montaje visual y pirotécnico que culminó el acto de bendición de la torre de Jesús por el papa León XIVEmilio Morenatti / Ap-LaPresseEn la ceremonia, el Papa sintetizó su mensaje de los días previos. No faltaron referencias a la unidad y la paz, una idea que León quiere imprimir en su iglesia tanto como en la sociedad, hoy marcada por la polarización. La Iglesia tiene 2.000 años de historia, pero quiere sintonizar con el signo de los tiempos. De hecho, sus primeras palabras –en catalán– fueron “que la paz sea con vosotros”. La liturgia jugaba a su favor.Prevost es el tercer papa que acude a la basílica; hay iglesias con más historia que no pueden decir lo mismoAsí pues, ese mensaje pacifista volvió a aparecer también en la homilía de la Sagrada Família. “No podemos creer en Jesús y promover la guerra, no podemos creer en Jesús y matar al inocente, y no podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora y a quien huye de la miseria”, remarcó León XIV. Una frase que unió tres de los ejes más característicos de su magisterio: el rechazo de la guerra, la defensa de la vida –en una referencia implícita al aborto, sin mencionar explícitamente esa palabra– y la atención a los más vulnerables, desde los pobres hasta los migrantes.Lee tambiénTambién hubo referencias a la obra de Gaudí; no podía ser de otro modo. “Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí –dijo el Papa– concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros”. “No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción –añadió– su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia”.Al llegar a la basílica, abarrotada de obispos, sacerdotes y autoridades, el Papa saludó a los Reyes; a Pedro Sánchez, que por primera vez participó en una ceremonia religiosa desde que es presidente del Gobierno; también a la presidenta del Congreso, Francina Armengol, así como al president Salvador Illa. Tras le bendición, los Reyes, Sánchez e Illa pudieron observar el espectáculo en un lugar privilegiado, junto a Prevost y el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella,que ha sido el anfitrión en la capital catalana.A la ceremonia acudió Javier Godó, conde de Godó y editor de La Vanguardia. También Carlos Godó, presidente ejecutivo del Grupo Godó.Un espectáculo de drones con la figura de Gaudi culminó el gran acto en la Sagrada Familia en el que se inauguró la torre de JesúsXavier CerveraAl concluir la eucaristía, Omella dedicó unas palabras de agradecimiento al Papa y también arrancó un aplauso para el arzobispo emérito, el cardenal Lluís Martínez Sistach, al recordar que trajo a Joseph Ratzinger hace 15 años.Son muchos los regalos que se lleva Prevost del viaje. Sin duda, uno de los mejores es el recuerdo que podrá guardar en su memoria de una noche barcelonesa.Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017
El Papa corona la Sagrada Família con la bendición de la torre de Jesús
Barcelona vive una noche histórica que insufla autoestima y orgullo a la ciudad; la ceremonia concluye con el rostro de Gaudí proyectado en el cielo con drones, contemplando su obra, y la frase: “Primero el amor, después la técnica”










