Dormir en contra del propio cronotipo aumenta el riesgo de fatiga, alteraciones cognitivas y enfermedades metabólicas o cardiovasculares. (Imagen Ilustrativa Infobae)Desde la infancia hasta la vejez, los seres humanos experimentan cambios notables en sus cronotipos o patrones de sueño, que reflejan las preferencias individuales para levantarse temprano o acostarse tarde. Estas tendencias no solo varían entre personas, sino también a lo largo de la vida, y se ven influidas por ritmos biológicos y hormonales que actúan de manera diferente según la etapa vital.Por ejemplo, durante la adolescencia, muchas personas se inclinan a convertirse en noctámbulas, mientras que en la adultez y la vejez se observa una preferencia por madrugar. La revista científica Popular Science explica que la inclinación natural hacia ciertos horarios de sueño responde a los ritmos internos del cerebro, regulados principalmente por la producción de hormonas como la melatonina y el cortisol.PUBLICIDADEstos ritmos definen las horas de sueño y vigilia en cada etapa de la vida: la pubertad, por ejemplo, impulsa a los adolescentes a retrasar la hora de acostarse y levantarse, mientras que al envejecer se invierte esta tendencia.La exposición a luz natural, el uso de dispositivos electrónicos y los compromisos sociales afectan directamente los patrones de sueño y cronotipo (Imagen Ilustrativa Infobae)Las diferencias en los cronotipos se manifiestan no solo entre generaciones, sino también dentro de una misma edad, debido a la interacción de los cambios hormonales y el desarrollo cerebral.PUBLICIDADLa ciencia ha investigado durante décadas por qué ocurre esta variabilidad y ha identificado que la transición de un cronotipo a otro está marcada por etapas vitales, como la adolescencia o el envejecimiento, según el análisis de Popular Science sobre la relación entre biología y patrones de sueño.El entorno y los hábitos cotidianos ejercen una influencia directa sobre la expresión del cronotipo natural de cada persona. La exposición a la luz solar, el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, las obligaciones laborales y escolares, así como los compromisos sociales, pueden modificar los patrones de sueño.PUBLICIDADPopular Science destaca que quienes trabajan en turnos nocturnos o viajan frecuentemente entre husos horarios pueden experimentar desajustes en sus ritmos biológicos, aun cuando exista una predisposición genética.El estilo de vida moderno, sobre todo en ciudades, ha aumentado el uso de luz artificial, lo que puede retrasar la liberación de melatonina y hacer que las personas se acuesten más tarde que su cuerpo dictaría de forma natural. Además, la presión para adaptarse a horarios sociales estándar puede dificultar que quienes tienen un cronotipo vespertino obtengan suficiente descanso, afectando su bienestar diario y desempeño.PUBLICIDADEl cronotipo responde a una interacción entre factores genéticos heredados y el entorno, determinando las horas preferidas de descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)La predisposición a ser madrugador o noctámbulo cuenta con un componente genético respaldado por la evidencia científica. Un estudio de 2019 realizado por el Massachusetts General Hospital y la Universidad de Exeter, que analizó los datos genéticos de casi 700.000 personas, identificó más de 350 variantes asociadas con el cronotipo. La investigación fue desarrollada en colaboración con el biobanco de recursos genómicos UK Biobank y la empresa genética 23andMe, lo que permitió determinar variantes genéticas que influyen en la probabilidad de que una persona sea más activa por la mañana o por la noche. PUBLICIDADEstos hallazgos evidencian que, aunque el entorno y los hábitos influyen en el sueño, existe una base biológica heredada que predispone a cada persona hacia un cronotipo específico. Finalmente, la interacción entre los genes y el ambiente determina los horarios de descanso preferidos.El cronotipo responde a una interacción entre factores genéticos heredados y el entorno, determinando las horas preferidas de descanso (Imagen Ilustrativa Infobae)Por su parte, el psicólogo clínico Michael Breus propuso un sistema de clasificación que trasciende la tradicional división entre madrugadores y noctámbulos. Según este modelo, existen al menos cuatro cronotipos distintos identificados con animales: león, oso, lobo y delfín. Cada uno describe patrones de energía y sueño particulares, lo que puede orientar a las personas a adoptar rutinas diarias para optimizar el rendimiento según su propia tipología.PUBLICIDADLos leones tienden a despertarse temprano y presentan mayor productividad en la mañana; los osos siguen el ciclo solar; los lobos rinden más durante la tarde y la noche; y los delfines suelen dormir de manera ligera con dificultad para mantener un horario constante. Este modelo invita a ajustar las actividades clave a los ritmos biológicos personales, en lugar de imponer rutinas estándar que no respetan las diferencias individuales.Los cronotipos humanos, definidos por ritmos biológicos y hormonales, cambian desde la infancia hasta la vejez (Imagen Ilustrativa Infobae)Vivir contrariando el propio cronotipo puede derivar en problemas de salud física y mental. No poder dormir conforme a la tendencia biológica conlleva fatiga crónica, dificultades cognitivas, alteraciones en el ánimo y un mayor riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Popular Science señala que adaptar los horarios laborales y escolares a los cronotipos individuales podría mejorar considerablemente el bienestar general y el rendimiento.PUBLICIDADLas recomendaciones para mejorar el descanso incluyen priorizar la exposición a luz natural durante el día, evitar el uso de pantallas antes de dormir y ajustar las rutinas en la medida de lo posible para alinearse con el cronotipo propio. Reconocer y respetar estas diferencias biológicas puede contribuir a una vida más saludable y productiva.
Por qué el cerebro humano reorganiza sus patrones de sueño en cada etapa de la vida
La melatonina, el cortisol y más de 350 variantes genéticas halladas en un estudio con 700.000 personas muestran que el cronotipo tiene una base heredada, aunque el entorno también puede modificarlo











