La salida a bolsa de SpaceX ha llevado a los mercados financieros a enfrentarse a una paradoja difícil de ignorar: una empresa que todavía no genera beneficios aspira a una valoración de 1,8 billones de dólares, una cifra superior al PIB de numerosos países. Para el periodista de Economía de La Vanguardia Piergiorgio Sandri, la operación refleja hasta qué punto los inversores están dispuestos a apostar por el futuro. “SpaceX no gana dinero, no tiene beneficios, no es rentable”, recordó, pese a que la compañía protagonizará la mayor salida a bolsa jamás vista en Wall Street.La clave de esta valoración no se encuentra en los resultados actuales, sino en las expectativas de crecimiento. Sandri explicó que SpaceX forma parte de una nueva generación de empresas tecnológicas que han agotado prácticamente las vías tradicionales de financiación privada y recurren ahora a los mercados para captar nuevos recursos. En este contexto, la pregunta que deben hacerse los inversores es si las previsiones que justifican semejante valoración son realistas. “Esa es la pregunta que uno debe hacerse antes de querer invertir en esta compañía o no”, señaló.SpaceX tendría que multiplicar sus ventas por 25 en los próximos cinco años”Piergiorgio SandriPeriodista de Economía de La VanguardiaEl entusiasmo que rodea a la operación es, según Sandri, una muestra evidente de la euforia que vive actualmente el sector tecnológico. Aunque la compañía espacial está valorada de forma similar a Meta, sus ingresos son muy inferiores. “Meta vende diez veces más de lo que vende SpaceX”, destacó. Aun así, el mercado da por hecho que el negocio espacial experimentará un crecimiento explosivo en los próximos años. De hecho, el periodista recordó que la valoración actual equivale a unas 90 veces sus ventas, por lo que “SpaceX tendría que multiplicar sus ventas por 25 en los próximos cinco años” para justificar las expectativas que hoy descuentan los inversores.A las dudas sobre el negocio se suman las incógnitas relacionadas con la gobernanza de la compañía. Musk conservará una posición de control prácticamente incontestable gracias a una estructura accionarial que le otorgará el 80% de los derechos de voto con alrededor del 40% de las acciones. “El inversor cuando decide invertir en SpaceX está invirtiendo en Elon Musk”, afirmó Sandri. Además, advirtió de que bajo el paraguas de la empresa conviven actividades tan diversas como los satélites, los lanzamientos espaciales, los centros de datos, la inteligencia artificial o la plataforma X, lo que plantea una cuestión fundamental: “¿Qué estamos comprando realmente?”.El inversor cuando decide invertir en SpaceX está invirtiendo en Elon Musk”Piergiorgio SandriPeriodsita de Economía de La VanguardiaPese a las incertidumbres, las previsiones apuntan a una fuerte demanda durante el estreno bursátil. Sin embargo, Sandri considera que el verdadero examen comenzará una vez desaparezca el entusiasmo inicial. Los próximos resultados financieros, las decisiones regulatorias y la evolución de los proyectos espaciales permitirán comprobar si las expectativas estaban justificadas. Aunque descarta un colapso comparable al de las puntocom, recuerda que el mercado sigue moviéndose entre la confianza y la especulación. “Un colapso sistémico dudo que haya. Caídas, es posible”, concluyó.Martí Paola Balbastre es periodista y presentador del programa Claves del día de La Vanguardia, un espacio informativo que analiza la actualidad con rigor y perspectiva crítica