La disputa entre Grupo Ollamani, propietario del Estadio Azteca, y la FIFA contra los dueños de palcos y plateas del recinto deportivo es una novela de no acabar. En una nueva entrega de esta pugna, un juez ha resuelto que los palcohabientes no podrán tener el acceso irrestricto a estos espacios durante todos los eventos, incluida la Copa del Mundo, que inicia este jueves y tendrá su partido inaugural en el denominado Coloso de Santa Úrsula. Entre las limitaciones impuestas, que obligan a que se cumplan las normas y reglamentos oficiales del máximo ente del fútbol mundial, está la prohibición de acceso con alimentos y bebidas, así como el acceso a estacionamientos. Este revés legal a los propietarios de estos sitios privilegiados se da a conocer como respuesta a un amparo que obtuvieron el pasado 14 de mayo, en el que un magistrado dispuso la legalidad de las cláusulas establecidas en sus documentos de propiedad, que, incluso, les permite la renta y venta de estos espacios durante cualquier evento. Los palcohabientes, a la cabeza del presidente de su asociación, Roberto Ruano, se apersonaron este martes al Estadio Azteca para surtir sus propiedades con alimentos y bebidas, como lo habían hecho siempre, y se les prohibió el acceso. Un emisario de Grupo Ollamani les notificó sobre un fallo judicial que establece que la FIFA y el ahora denominado Estadio Ciudad de México no están obligados a permitir el ingreso de alimentos y bebidas, y que cualquier intento de hacerlo sería considerado ilegal.De acuerdo con el documento que falla a favor de Grupo Ollamani y la FIFA, el juez afirmó que los acuerdos dictados por otra magistrada, el pasado 2 y 12 de mayo, a favor de los palcohabientes, contienen determinaciones que impiden cumplir con todas las obligaciones a las que ya se comprometió la empresa para llevar a cabo los juegos correspondientes a la Copa Mundial de la FIFA 2026. “Podría vulnerar la normativa emitida por la FIFA para el mencionado torneo, lo que sin duda le produce un agravio en su esfera jurídica”, detalla. “Cayeron en desacato de una orden judicial. Hablaron [Grupo Ollamani] de un amparo que no mostraron y que tampoco hemos sido notificados del mismo. Por lo que sabemos, este amparo con el que ellos pretenden justificar el cierre de puertas no es ante el juzgado correcto que emitió estas medidas. Nuestros abogados ya están viendo qué medidas punitivas otorga el juez, al estadio y hacia la FIFA. Fue evidente la respuesta que nos dieron los abogados del estadio, que ellos no se rigen bajo las leyes mexicanas, sino que la FIFA se rige bajo sus propias leyes. El que un organismo internacional quiera venir a pisotear nuestras leyes es muy grave”, afirma Ruano en entrevista telefónica con este diario. En medio de esta prohibición al ingreso de bebidas y alimentos, Ruano ha dado a conocer que los paquetes de alimentación que les han ofrecido tienen un precio de casi 200.000 pesos mexicanos (más de 10.000 dólares al cambio actual). El paquete, según filtraciones que circulan en redes sociales, está pensado para atender a 12 personas durante un partido y contempla una serie de alimentos y bebidas servidos directamente en el palco. Entre los productos incluidos aparecen una botella de licor, 24 cervezas, 24 refrescos, 24 botellas de agua, además de 24 alimentos fuertes distribuidos entre hamburguesas, hot dogs y órdenes de boneless, junto con botanas como papas fritas y cacahuates. En una conversación el pasado 14 de mayo, el portavoz de los palcohabientes explicó que el problema por la disposición de estos espacios comenzó por la omisión de la administración del estadio en mencionar a la FIFA que no podían ceder los lugares correspondientes a palcos y plateas. “Grupo Ollamani omitió mencionar a la FIFA esto porque pensaron que podían quedarse sin Mundial. Al omitirlo, cometieron una grave falta. A raíz de esto, ellos han querido subsanar esta situación”, complementa. Sin embargo, a pesar de que en medios locales habían salido amenazas de protestas e incluso el anuncio de un boicot a la inauguración del partido inaugural por parte de los dueños de palcos y plateas, Ruano dice: “Creemos en nuestras instituciones y en nuestro estado de derecho”. Esto, insiste, a pesar de que tienen evidencia de que un par de jueces “se han corrompido”. “Sobre todo el juez primero que otorgó este amparo al estadio. No tiene fundamentos jurídicos. Va en contra de la ley. Hay muchas cosas raras”, explica.Ruano dice que no se manifestarán este jueves y que se resignan, por el momento, a no poder ingresar alimentos al recinto deportivo. “Ni modo, pero todavía quedan cuatro juegos. Sobre todo, nuestra visión está en los 40 años que nos quedan de uso y goce de palcos y plateas. Ese es el objetivo. Este nuevo reglamento que quieren imponer y dejarlo permanente, no lo vamos a permitir”, aclara.La construcción del complejo deportivo, en 1966, tuvo que ser financiada por inversores privados que pagaron por hacerse de los palcos con un contrato por 99 años, que les permitía entrar a cualquier evento, fuera deportivo o musical. Televisa y la FIFA tuvieron que negociar con los dueños de estos lugares exclusivos porque, durante los Mundiales, esos sitios los designa el máximo ente del fútbol. Luego de perder una batalla legal de un año y medio contra los dueños de palcos y plateas del recinto, la empresa de Emilio Azcárraga Jean ha tenido que asumir ante los organizadores de la Copa del Mundo el costo de esos 15.000 lugares: 62,4 millones de dólares (unos 1.000 millones de pesos), para que los propietarios puedan usar y acceder sin costo a todos los partidos del torneo.