La pugna continúa entre Grupo Ollamani, propietario del Estadio Azteca, y la FIFA contra los dueños de palcos y plateas del recinto deportivo. Un juez federal ha emitido un fallo a favor de los propietarios de estos espacios y ha autorizado, como medida cautelar, el acceso a ellos con alimentos y bebidas. Asimismo, ha dispuesto que se respeten los títulos de propiedad, lo que permite la renta y venta de estos espacios durante todos los eventos, incluida la Copa del Mundo, que inicia en menos de 30 días y tendrá su partido inaugural en el denominado Coloso de Santa Úrsula. La respuesta legal de los dueños de los palcos surge tras una disposición dada a conocer, días atrás, por el consorcio a la cabeza de Emilio Azcárraga Jean, en la que se les advertía que no podrían “revender” o “comercializar” estos espacios durante el evento deportivo, ya que si el máximo ente del fútbol detectaba alguna de estas prácticas, se les cancelaría el acceso. Roberto Ruano, vocero y líder de la Asociación de Palcos y Plateas del Estadio Azteca, ha explicado que el amparo que les ha sido otorgado es una orden judicial, “no sujeta a interpretación ni a que la administración del estadio quiera o no cumplirla”, ha afirmado en las afueras del recinto deportivo, en la capital mexicana. Otro de los puntos del fallo es que tienen el derecho, tal y como establecen sus títulos de propiedad, a estacionamientos dentro de las instalaciones. “La medida 3 establece claramente que los palcos y plateas pueden ser vendidos, rentados o traspasados, no como el comunicado amenazante que mandaron en días anteriores señalando que si estos espacios eran ofrecidos por alguna vía externa, serían suspendidos por la FIFA. Por último, están obligados a que nos otorguen nuestros accesos tal y como está establecido en nuestros títulos”, complementa Ruano. El representante de los palcohabientes advierte que, en caso de que la FIFA o la administración del estadio no les entreguen las entradas que les corresponden, la orden judicial les autoriza a que entren a los eventos, incluidos los del Mundial, con sus títulos de propiedad. De acuerdo con el abogado representante de los titulares de palcos y plateas, Balfré Morales, quien también estaba presente en las afueras del Azteca, se notificará sobre este amparo judicial a todos los involucrados en las próximas 24 horas.Ruano explica que el problema por la disposición de estos espacios comenzó por la omisión de la administración del estadio en mencionar a la FIFA que no podían ceder los lugares correspondientes a palcos y plateas. “Grupo Ollamani omitió mencionar a la FIFA esto porque pensaron que podían quedarse sin Mundial. Al omitirlo, cometieron una grave falta. A raíz de esto, ellos han querido subsanar esta situación”, complementa. EL PAÍS ha intentado contactar a la administración del ahora denominado Estadio Banorte en busca de algún comentario, pero hasta la publicación de este artículo no ha obtenido respuesta.La remodelación del histórico recinto deportivo de cara al Mundial ha sido un dolor de cabeza para Azcárraga Jean, por todos los retrasos, problemas sociales, presupuestales y trabas administrativas que han acarreado las obras para llegar al partido inaugural. Otro frente que le explotó a Grupo Ollamani en el marco de los trabajos para la puesta a punto del Estadio Banorte fue el tema de los palcos dentro del recinto. La construcción del complejo deportivo, en 1966, tuvo que ser financiada por inversores privados que pagaron por hacerse de los palcos con un contrato por 99 años, que les permitía entrar a cualquier evento, fuera deportivo o musical. Televisa y la FIFA tuvieron que negociar con los dueños de estos lugares exclusivos porque, durante los Mundiales, esos sitios los designa el máximo ente del fútbol. Luego de perder una batalla legal de un año y medio contra los dueños de palcos y plateas del recinto, la empresa de Azcárraga Jean ha tenido que asumir ante los organizadores de la Copa del Mundo el costo de esos 15.000 lugares: 62,4 millones de dólares (unos 1.000 millones de pesos), para que los propietarios puedan usar y acceder sin costo a todos los partidos del torneo.“Ningún reglamento de un organismo internacional [en referencia a la FIFA] va a pisotear los derechos que tenemos como mexicanos. Se les ha olvidado [a Grupo Ollamani] que el estadio existe gracias a la aportación que hubo en su momento de palcos y plateas, que está claramente detallada en las condiciones establecidas en nuestros títulos de aportación. Ninguna ley o reglamento puede pasar por encima de ella, de lo que ya está establecido en este contrato. La justicia una vez más nos dio la razón, porque la tenemos”, finaliza Ruano.
Un juez frena a la FIFA y garantiza el uso de los palcos del Estadio Azteca a sus dueños durante el Mundial
Los propietarios de estos espacios privilegiados logra revertir el veto del Grupo Ollamani, dueño del recinto deportivo, al ingreso de bebidas o comida y la reventa de estos sitios durante el torneo








